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Actualizando el potencial “Nueva Jerusalén”

Así lo contaría Garnier Malet, la ciudad mítica está tomando cuerpo, entre todos la hemos formado, ya vimos en el análisis de la lunación que con Neptuno en Piscis en grado Kether nos íbamos a acercar mucho al Yo divino, por ello, no deja de sorprender que uno de los periodistas que comenta esta increíble fotografía dijera lo siguiente:

“Hemos encontrado donde vive Dios.”, pero veamos el texto completo:

WASHINGTON, DC – A pesar de las reparaciones nuevo en el telescopio Hubble, la NASA se niega a publicar fotos antiguas o tomar otras nuevas de los Cielos!
Un investigador sacó una foto de “alto secreto”: el Telescopio Espacial Hubble ha tomado de lo que se presume que es el Cielo!. Weekly World News fue el primero en imprimir la imagen y el informe sobre los descubrimientos del Dr. Masson, pero a pesar de la cobertura de los medios de comunicación, la NASA se negó a reconocer la existencia de la foto.

Ahora que el Hubble ha sido reparado y la NASA oficialmente hizo la liberación de algunos de sus nuevos hallazgos, el equipo editorial de Weekly World News cree que es responsabilidad de la NASA para investigar más a fondo esta “espacial anomalía”!


Pocos días después de los astronautas del transbordador espacial repararon el telescopio espacial Hubble a mediados de diciembre, la lente gigante se centró en un cúmulo de estrellas en el borde del universo – y el cielo fue fotografiado!
Esa es la palabra de Marcia autor e investigador de Masson, que cita a lugares muy privilegiados que tiene la NASA dijo que el telescopio con vigas de cientos de fotos de nuevo al centro de mando en el Goddard Space Flight Center en Greenbelt, Maryland, el 26 de diciembre.

Las imágenes muestran claramente una gran ciudad blanca flotando misteriosamente en la oscuridad del espacio.

Y el experto cita a fuentes de la NASA diciendo que la ciudad es, sin duda el cielo “porque la vida tal como la conocemos no podría existir en hielo, el espacio sin aire.

“Esto es – esta es la prueba que hemos estado esperando”, dijo el Dr. Masson periodistas.

“A través de un enorme golpe de suerte, la NASA apuntó el telescopio Hubble, precisamente en el lugar correcto en el momento preciso para capturar estas imágenes en una película. No soy particularmente religioso, pero no me cabe duda de que “alguien o algo” influyó en la decisión de apuntar el telescopio hacia esa área en particular del espacio!!

“¿Fue que alguien o algo que Dios mismo? Dada la inmensidad del universo, y todos los lugares la NASA podría haber dirigido para el estudio, que sin duda parece ser el caso. ”

voceros de la NASA se negó a comentar sobre el informe del autor de “en espera de un nuevo análisis de las fotografías recibidas el 26 de diciembre.” A pesar del silencio oficial, los de adentro agencia de reconocer que la NASA “ha descubierto algo que podría alterar el futuro de toda la humanidad.”

“El Telescopio Espacial Hubble fue diseñado para imágenes de fotografía lo más lejos que el borde del universo, sino un defecto del objetivo impedido hacerlo hasta astronautas del transbordador corregido el defecto durante una reciente misión.
“Cuando terminaron su trabajo, el telescopio capacitó a su ojo de vidrio enorme en el alcanzadores exterior del universo.

“Por lo que entiendo, las primeras imágenes que recibió no eran más que las explosiones caleidoscópico de colores y la luz.

“A medida que se realizaron ajustes y precisó el contenido, los analistas de la NASA no podía creer lo que veían.

“Después de revisar y volver a comprobar los datos, concluyeron que las imágenes eran auténticas. También la teoría de que la ciudad no podría ser habitado por la vida como la conocemos.

“La única explicación lógica era que la ciudad estaba habitada por las almas de los muertos. Como una de mis fuentes dijo, “Hemos encontrado donde vive Dios. !
El Dr. Masson, quien obtuvo copias de una sola fotografía de su fuentes de la NASA, dice que el próximo movimiento de la agencia espacial “será la más reveladora.”

La hojarasca

Al inicio de una sesión de Alquimia Genética, cuando la persona se sitúa en el primer escenario, aparece a menudo la imagen de un bosque. Los bosques suelen ser indicio de un territorio enmarañado, difícil de descifrar, de complicado acceso o que comporta peligros potenciales, de cierta dispersión...

Pero la hojarasca en general tiene un simbolismo más profundo: representa (entre otras cosas) los muchos propósitos que un día han nacido en nuestra psique pero que nunca llegaron a realizarse. Me gustaría difundir un texto que he encontrando releyendo la Lección 22 de la Interpretación del Apocalipsis de mi padre (Kabaleb). Contiene alguna que otra palabreja rara, de la Cábala, pero el resto se entiende muy bien.

“El árbol se compone de raíces, tronco, hojas y flor o fruto, y en él hallamos las cuatro fases del nombre sagrado (Jehová): Yod-He-Vav-He. Flor y fruto constituyen su estadio terminal (segundo He) ya que de lo uno u lo otro depende el grado de desarrollo del árbol. Las hojas representan el estadio Vav, el de la exteriorización, regida por la Séfira Binah-Saturno, centro nº3 del Árbol Cabalístico. El objetivo supremo de Binah es el de conducir a Hesed, centro nº 4 y que representa el 2º He. En efecto, el primer Centro es Kether, el segundo Hochmah, el tercero Binah y el cuarto Hesed. Así podemos decir que las hojas son flores o frutos abortados; son impulsos que iban para frutos pero que se quedaron en mitad de camino, sin alcanzar su propósito supremo.

En el árbol de nuestra vida, las hojas son esos príncipes que nunca llegaron a ponerse la corona, que nunca llegaron a reinar. Hay árboles en los que todo es hojarasca y cuando el viento azota sus ramas, se produce en ellas un gran fragor. Mucho es el ruido, pero pocas son las nueces, según reza un dicho popular. La hoja es pues el símbolo de la inmadurez, de algo que se ha estancado. Pero en la arquitectura de un árbol considerado como una unidad y no evaluándolo por sus partes separadas, la hoja es el elemento que conduce al fruto, y en el proceso creador, podríamos decir que la naturaleza intenta dar fruto y falla, y ese fallo produce la hoja.

Vuelve a intentarlo y falla de nuevo, y va apareciendo otra hoja, y repite hasta que consigue su objetivo y surge el fruto, terminando con él la aparición de las hojas en la rama. La hoja sería pues el testimonio de los repetidos fracasos de la voluntad creadora y al mismo tiempo, es el símbolo del esfuerzo y de la dedicación, del tesón en querer conseguir aquello que el espíritu humano persigue.”

El diamante y su simbolismo

Encontré en un número atrasado la Revista Athanor un artículo de la gemoterapeuta Nina Llinares, que habla de las propiedades del diamante, lo reproduzco en parte, añadiendo entre paréntesis algunos comentarios que me ha sugerido su lectura, que pueden resultar de utilidad para todas las personas que han trabajado (a nivel etérico) con este preciado mineral a través de la Alquimia Genética.

“El nombre griego del diamante es “adamas”, que significa “lo que no se entrega”, refiriéndose a la pureza como virtud. Y su nombre en latín es “adamantem”, “invencible, sin derrota”. (Lo que no se puede entregar es la propia conquista de la pureza y de la transparencia, porque es algo personal y cuando uno alcanza la naturaleza diamantina, se vuelve invencible, no hay quien le pueda derrotar).

El diamante es carbono cristalizado ya que químicamente está compuesto por un solo elemento: moléculas de carbono puro que forman su estructura a grandes profundidades bajo tierra y que durante millones de años han pasado por un proceso de elevadísimas temperaturas. (Las formas del carbono incluyen, sorprendentemente, una de las sustancias más blandas -el grafito- y la más dura -el diamante- y, desde el punto de vista económico, uno de los materiales más baratos -carbón- y uno de los más caros.

El carbón representaría pues el estado bruto en el que navegamos en un mar de sombras y el diamante sería su opuesto. Por otro lado, para llegar a pulir nuestro “carbón” también hemos de pasar por un proceso de elevadas temperaturas, es decir de muchos sofocos, hasta que somos capaces de manejar nuestra luz sin exponernos a que nos tueste).


Cuando el diamante no es de buena calidad se le conoce como “brillante”.(La palabra “brillante” me sugiere que es el paso previo o intermedio para conseguir la pureza. Un paso que nos lleva a acercarnos al espíritu de forma superficial: quizás asistimos a cursos, a meditaciones, gastamos mucho incienso, tomamos toda clase de remedios florales, hacemos yoga, tai-chi, cuidamos nuestra alimentación y nuestra cuerpo etc. Pero falta un paso para pasar del brillante al diamante: el de implicarnos a fondo en el proceso, haciendo que todo nuestro ser se eleve, no sólo una parte de él. Y que esa elevación impregne las relaciones que mantenemos con nuestro pueblo celular y con todo nuestro entorno. Eso implica traer el cielo a la tierra, vivir aquello que estamos predicando).

Es el mineral más duro que existe. Se halla a muchos kilómetros de profundidad en la tierra, soportando todo tipo de presiones y temperaturas, manteniéndose esplendoroso, con una capacidad de resistencia inusual. Por ello se le asocia con las cualidades más elevadas del alma. Aporta valentía, tenacidad, vitalidad, renovación, fuerza interior, protección, seguridad, serenidad, tenacidad, purificación, elevación y equilibrio de todos los centros vitales, alegría, dinamismo, longevidad, altruismo y buena suerte.

Libera de tristezas y traumas y drena energías parasitarias.Su vibración energética es afín con todas las cualidades del chakra coronario: fortalece la capacidad para canalizar y estar en contacto con el Yo Superior y los guías de luz. Incrementa la intuición y la videncia. Limpia y protege el campo bioenergético. Aporta discernimiento, sentido común y sentido de la proporción, así como una sensación de estar en el camino adecuado llevando a cabo la misión de vida personal.Pero para que estas cualidades sean llevadas a la práctica, el diamante tiene que combinarse con la intención y el sentimiento de quien lo lleva, de quien trabaja consciente con su poderosa energía. El diamante resulta uno de los mejores aliados del reino mineral para meditaciones avanzadas. Se puede recargar periódicamente dentro de una geoda de cuarzo natural”.

(Esta información no sólo es útil para quienes posean algún diamante, sino para las personas que trabajen con él a nivel etérico. Me explico: utilizar este mineral de forma sutil en meditación puede resultar muy efectivo pero no como un ritual vacío que uno repite porque lo ha aprendido, sino desde la consciencia y la voluntad de conquistar su pureza. En cuanto a recargarse en una geoda de cuarzo, es uno de los ejercicios que se realizan en la alquimia Genética).

Me gustaría añadir un texto que saqué de un librito de Jung titulado “El Secreto de la Flor de Oro”: “La última etapa de la Alquimia es la "Rubedo" o "Citrinitas", donde se alcanza el "cuerpo de diamante". La "Rubedo" es el logro de la "Totalidad", es decir, el encuentro y acogimiento mutuo entre el Yo consciente, con el Sí-Mismo o yo de nuestro ser total, del cual formaba parte (aunque sin saberlo) el Yo.

Es un estado en el que todos los opuestos se juntan y complementan armónicamente y se conectan directamente con la unidad del ser. Este sí-mismo es la "chispa divina", el "dios interior" de la mística, el Mercurio Filosofal que reúne consigo los aparentemente más irreconciliables opuestos”. (Ésta es una buena síntesis de lo que puede significar la conquista de la personalidad diamantina).

El Templo de las Doce Puertas

Dando un repaso a los escritos de mi padre sobre la interpretación del Apocalipsis, he encontrado un material muy valioso relacionado con las doce Capas del ADN sutil, a continuación, un resumen de este texto:

"Fuéme dada una caña semejante a una vara (dice Juan), diciendo: Levántate y mide el Templo de Dios y el altar y a los que adoran en él… (Apocalipsis XI, 1-2). Juan ha recibido de su Yo divino el mandato de profetizar y para facilitarle el cumplimiento de esa misión, le es entregada una vara para medir el Templo. El Templo de Dios es una obra maestra en la que el arte, la armonía, la utilidad y el símbolo se dan la mano para que el hombre encuentre en él, el camino que ha de conducirlo más allá de sí mismo y, para que pueda ser morada de los seres espirituales sin cuyas fuerzas nada podemos mover.

Medir el Templo, el espesor de sus muros, tanto los internos como los externos, la anchura de las pilastras, la amplitud de las puertas interiores y exteriores, los espacios vacíos, etc., significa tomar conciencia de la exacta capacidad de nuestro habitáculo humano; de su capacidad para dar cobijo a lo trascendente, al espíritu. La toma de medidas hace que aparezca ante nosotros un plano exacto de la edificación y al visionar internamente el Templo, se nos aparece su mobiliario y vemos así que mientras unas habitaciones están repletas de utensilios, otras están vacías o semivacías. Esto significa que mientras estemos trabajando en algunas moradas con gran celo y dedicación, en otras no hemos hecho nada. (Kabaleb quiere decir con esto que a veces damos más énfasis a una parte de nuestra psique en detrimento de otras, por ejemplo a lo mejor la estancia nº 5 –la de los hijos- la tenemos muy bien decorada y acondicionada pero en cambio la nº 7 –pareja- está sin calefacción, con las paredes sin pintar y sin luz. O viceversa).

El Templo del Universo es circular y tiene 12 grandes puertas que dan acceso a 12 moradas. A medida que vamos realizando los trabajos correspondientes a esas Moradas Celestes, las Zodiacales, vamos levantando en nosotros esa parte del muro externo y la morada correspondiente se va llenando de muebles. A veces, a nuestros obreros internos les gustan determinados trabajos y, por llevarlos a cabo, descuidan otros, y ocurre entonces que nuestro templo interno es desigual, rebosante de belleza y arte en ciertos aposentos, mientras en otros no hemos levantado ni tan siquiera el muro de protección exterior.

Una vez levantado el recinto exterior con esas 12 Moradas, en el interior del Templo los obreros forman 12 grupos de Trabajo, los cuales establecen otras 12 Moradas con toda la red de pasillos que permiten comunicarse (ahí tendríamos las 12x12 estancias con las que trabajamos en la Alquimia Genética). A veces ocurre que a los obreros se les "olvida" trabajar en la edificación del pasillo; o bien un grupo piensa que su labor en determinada Morada es muy importante y que los trabajos de comunicación deben correr a cargo de quienes edifican la Morada vecina, si es que tienen interés en comunicarse. Y puede suceder que habiendo Moradas suntuosamente dispuestas, la incomunicación en que se encuentran las convierta en reliquias de poca utilidad (es cuando falla la conectividad celular).

También puede ocurrir que en ese Templo se conserven los muebles más allá de su tiempo de vigencia y que pasen así a ser pasto de las fuerzas de Repulsión, que mandan a sus obreros llamados polilla y carcoma, para que corrompan sus estructuras. Ahora se aprecian mucho los muebles viejos y carcomidos y la polilla ha conquistado un título de nobleza. Esa apetencia por lo carcomido es síntoma que revela una perversión de los valores que es moneda corriente en nuestra sociedad.

Juan ha de percatarse de si las medidas son correctas; ha de rectificarlas si no los son o acabar de construir lo que falte. Después estará en condiciones de ayudar a sus hermanos en la edificación de sus respectivos Templos, indicándoles el lugar en que debe situarse cada cosa, ya que todo está perfectamente ordenado en el universo, y si al dar los primeros pasos nos decimos que nuestra libertad consiste en poder colocar las cacerolas en las bibliotecas, exponiéndolas a la admiración de los visitantes, al avanzar ya nos damos cuenta de que las estanterías están pensadas para los libros y que las cacerolas deben ubicarse en la cocina (ahí tenemos una importante enseñanza: antes de pretender ayudar a los demás a edificar su propio templo de la sabiduría, hemos de ocuparnos del nuestro, por eso Cristo decía que caridad bien entendida empieza por uno mismo)”

Sigue diciendo Kabaleb: “Todos los personajes que aparecen en la Biblia, o en la Mitologías inspiradas por Maestros de luz, forman parte de nuestro panteón psíquico, es decir, los llevamos dentro. Son fuerzas, son voces que un día u otro se manifestarán. Eso no impide que hayan existido personajes de carne y hueso, llamados Ezequiel, Jezabel, Salomón o Juan. Su mensaje escrito o su revelación oral son la exteriorización de una voz que en un momento u otro de nuestro itinerario humano suena en nuestro interior.

En ese sentido, Juan el Evangelista es un estado del espíritu que aparece en el ser humano en los momentos álgidos de su camino evolutivo, y que se encarga de revelar los cambios que han de producirse en nuestra tierra humana cuando el reino del Cristo haya sido plenamente instalado, substituyendo al mundo antiguo, una vez éste reducido a ruinas. El Juan que revela es pues una figura que mora en el interior de cada ser. Es a ese Juan personal que Jesucristo envía su mensajero y Juan es el que atestigua.

El hecho de que un ser humano de carne y hueso haya sido Juan antes que muchos otros tiene su importancia porque ese Juan histórico nos ayuda a convertirnos todos en el Juan revelador, en el Juan apocalíptico. Pero no es el Juan histórico el que nos abrirá los ojos con el texto que escribiera en Patmos (el Apocalipsis), sino el Juan interno. Mientras éste no aparezca en nuestra historia humana, el Apocalipsis seguirá siendo para nosotros una colección de imágenes que inspirarán a los pintores, a los cineastas o novelistas pero el mundo interno no se moverá y por consiguiente, nada nuevo podrá ser levantado.

Cuando el servidor Juan aparezca en nuestra naturaleza interna, seremos testigos de la palabra divina, veremos en nuestro interior el sueño divino, porque lo estaremos viviendo y escribiendo con nuestra propia vida. Felices pues los “juanues” que entienden esas palabras y que guardan en ellos esa historia divina, ya que el tiempo está próximo. Y ahora podemos decirlo sin inducir en error a quienes nos leen, porque cuando fue escrito el Apocalipsis, la semilla de estos acontecimientos acababa de ser plantada. Ahora, transcurridos dos milenios, esa semilla ha creado poderosas raíces en nuestra tierra humana y la nueva planta desarraigará los fundamentos del viejo mundo y en sus ruinas aparecerá el germen del Reino.”

Estas palabras de Kabaleb resultan muy actuales porque esto es precisamente lo que está ocurriendo: una fuerza interna nos está relevando -Apocalipsis significa Revelación- que se acerca el reino de Cristo, el reino de la unidad y de la armonía, y somos libres de elegir el cómo, es decir de elegir si queremos que esas ruinas se produzcan por dentro, desmontando tendencias y viejos patrones, o si preferimos que sea por fuera, a través del desmoronamiento de nuestra estabilidad sentimental, profesional, económica, o física, como es el caso de los movimientos sísmicos y desastres naturales. Pero lo cierto es que mientras estemos en vida, no podemos bajarnos de ese tren, nuestra es la elección.

Soleika Llop

Tiempos apocalípticos

Este vídeo – que una buena amiga me ha mandado hoy- es una representación gráfica, palpable de lo que pueden dar de sí Urano y Júpiter en Aries, un signo muy ligado a la infancia y a la juventud. La letra es un poco dura al principio, aunque bastante realista, describe una visión de la sociedad que mucha gente comparte. Llama la atención la corta edad de los cantantes, que contrasta con su cultura esotérica. Me quedaría con unas cuantas frases, como estas: …El ser humano ha olvidado su fuerza…Humanidad humana, sólo el amor te salvará…escucha el silencio, cuando tu alma está en paz, ahí está la luz…No olvides tu historia, no olvides tu misión...

Somos una generación con poder de cambiarlo todo... Basta con un resplandor para destruir las tinieblas... Ten confianza en la vida, en la fuerza de tus sueños... Todos tenemos un ángel de la guarda, está ahí si lo buscas… Hijo del quinto Sol, lee entre líneas, deja atrás Babilonia…

Dice el Apocalipsis de Juan (XVI): “En el séptimo día…hubo relámpagos y voces y un gran terremoto…la gran ciudad se hizo tres partes y hundiéronse las ciudades de las naciones y la gran Babilonia fue recordada delante de Dios, para darle el cáliz del vino del furor de su cólera. Huyeron todas las islas y las montañas desaparecieron. Una granizada grande cayó del cielo sobre los hombres…”

En su Interpretación del Apocalipsis, Kabaleb comentó lo siguiente acerca de este texto, que parece tener mucha conexión con los últimos acontecimientos: “En este texto se citan tres ciudades: la gran ciudad, las ciudades de las naciones y la gran Babilonia. La gran ciudad es la que construimos en nuestra psique por aglomeración, pero sin que las distintas partes se integren y formen un todo homogéneo (Kabaleb se refiere a la falta de integración y de conectividad celular). Así son nuestras ciudades actuales, a la imagen y semejanza de nuestro mundo interno. Hay barrios ricos, barrios pobres, calles de espectáculos, calles de prostitución, centros comerciales y las gentes se codean, se rozan en las aglomeraciones, sin que sus interferencias lleguen a más, como si vivieran en realidades separadas por miles de kilómetros.

La ciudad de las naciones es aquella formada por ciertas afinidades que se unen para rechazar con mayor fuerza todo lo demás. En nuestra psique, hay tendencias que se sostienen las unas a las otras (como lo hacen los aficionados de un club de futbol, que se unen para vilipendiar al equipo contrario, por ejemplo, o como hacen las filias y fobias políticas). La ciudad de las naciones une para excluir.
Babilonia es la ciudad corrupta en la que la confusión ha llegado a sus extremos límites, en la que las virtudes aparecen como defectos, como estrecheces impropias de la época, mientras que los defectos son proclamados virtudes por los sabios de la ciudad. Es ese lugar en el que todo encaja a la perfección, gracias a una perfecta racionalización.

Eso es lo que sucede en nuestras ciudades -emanadas de la psique colectiva- donde los problemas se solucionan creando otros problemas en otro sector. Y cuando el nivel de problemática alcanza límites insostenibles, se prohíbe su manifestación y se encierra o suprime a quienes la expresan (al escribir esto, me ha venido a la mente los miles de coches eléctricos destruidos por los fabricantes de coches para evitar perjudicar los intereses del petróleo). Toda esa dinámica convertida en leyes y reglamento, respetados y venerados por su antigüedad, forman ese mundo oscuro que los hombres heredan al nacer. Venidos al mundo en Babilonia, convertida por el paso de los siglos en la Gran babilonia, la respetada y honorable Babilonia, aceptan como buena esa organización, procurando mejorarla, dentro de las líneas de su dinámica.

Para darse cuenta de que no es la mejora del sistema lo que la ciudad necesita, sino la adopción de otros sistema. El orden percibido pero no instaurado en nosotros cae sobre el desorden como una avalancha y lo destroza. La sociedad babilónica en la que vivimos valora muy positivamente el tesón, el empeño, el esfuerzo, la lucha y glorifica a los vencedores en dura competición. Pero todas esas “virtudes” son propias del mundo de la degradación, del mundo invertido, porque el Yo Superior no necesita que unos pierdan para triunfar, ni que otros mueran para que él pueda ser héroe.

Tal como nos enseña el Árbol Cabalístico, cuando la voluntad de Kether se pone en funcionamiento, se activa al mismo tiempo el amor/circunstancias propicias de Hochmah que nos permitirá llevarlo a cabo. Si algo nos cuesta un gran esfuerzo o un sacrificio, es señal de que no estamos utilizando los materiales de la luz, sino los de la sombra… “

Vivimos tiempos apocalípticos, pero tengamos en cuenta que Apocalipsis significa Revelación. Quienes sepan captar esa Revelación y vivir en su interior este proceso, quienes sepan sustituir su Babilonia particular, es decir su caos, su desorden, por la Nueva Jerusalén, no necesitarán ninguna destrucción exterior. Si una masa crítica de personas fuera capaz de lograrlo, ni los mares, ni los volcanes, ni los vientos, ni la tierra volverían a rugir.

Hoy un locutor de la radio dijo que no tenemos ningún control sobre los desastres naturales… nada más lejos de la verdad. Gregg Braden ha tocado este tema en sus libros (varios de ellos están resumidos en el apartado “rata de biblioteca” de este blog), explicando la influencia de las emociones y pensamientos humanos sobre los patrones climáticos. Volveremos sobre esta espinosa cuestión.

Soleika Llop

La Conciencia Láser


Una persona me ha preguntado lo que entiendo por “conciencia láser”. Le contestaré a través del blog por si hay algún otro lector interesado en esta misma cuestión.

Saqué esta idea de un libro que para mí fue como una biblia de la sanación en sus tiempos, por la extraordinaria información que contiene: “La Curación Energética” de Richard Gerber (Ed. Robin Book). Reproduciré pues sus palabras. Entre paréntesis, mis comentarios...

“De la luz natural, como la que produce una bombilla eléctrica, se dice que es incoherente porque sus ondas se propagan al azar en todas las direcciones, de manera desordenada. Cabe imaginar que el pensamiento humano habitual sea igualmente aleatorio o incoherente. La luz laser, en cambio, es coherente; su propagación es unidireccional y todos los trenes de ondas se hallan en fase, como soldados que desfilan marcando el paso.

Si toda la energía disipada por una bombilla se concentrase en un haz láser coherente, el rayo resultante sin duda taladraría una plancha de acero. Podemos extrapolar nuestra analogía a la producción de actividad mental coherente. La luz coherente, además de altamente concentrada y ordenada, sirve para decodificar los hologramas. Algunos indicios sugieren que una mayor coherencia de la actividad de las ondas cerebrales puede estar relacionada con fenómenos como la psicoquinesis (capacidad para mover objetos o modificarlos utilizando la energía de la mente) y la clarividencia.

Las ondas cerebrales de los meditadores avezados que han alcanzado determinados logros parapsicológicos muestran, durante la práctica del ejercicio psi, patrones de coherencia energética superior. Por lo tanto, la conciencia coherente, o conciencia láser, puede mostrar cualidades no presentes en la conciencia ordinaria en estado de vigilia.

El paso del pensamiento aleatorio o no coherente a la conciencia coherente quizás sea un salto cualitativo tan extraordinario como el que implica la transición de la lámpara de incandescencia a la energía poderosísima del rayo láser. (La conciencia coherente o láser puede taladrar, no planchas de acero sino los muros energéticos existentes entre las distintas dimensiones de manera que uno pueda viajar en el tiempo, hacia el pasado o hacia el futuro. Eso es exactamente lo que se hace en las Terapias y Talleres de Alquimia Genética en los que la conciencia del psiconauta se enfoca en un punto preciso a través de ejercicios de relajación e inducción).

El que alcanza ese nivel de conciencia superiormente enfocado tal vez sea capaz de aprovechar facultades normalmente inconscientes o latentes. Es posible que la meditación y otras disciplinas mentales condicionen o programen el equipo físico y la parte energética sutil de nuestro sistema nervioso superior permitiendo acceder a niveles más altos de información. Postulamos la posibilidad de que, mediante dichas técnicas, el receptor cerebro/mente adquiera la capacidad de sintonizar determinadas bandas de frecuencia del input energético similar a como se sintonizan las bandas de radiodifusión.

De ser cierta esa suposición, la conciencia humana más ampliada podría ser el instrumento más importante para la exploración del universo holográfico así como de la multidimensionalidad del ser humano.”

Resumiendo, conciencia ordinaria enfocada en un punto preciso = conciencia láser, la cual, de forma similar al rayo láser, es capaz de curar.

La Espada del Discernimiento

Al redactar las conclusiones de una terapia en la que le entregaban a una persona la espada Excalibur- lo cual representa una importante iniciación- consulté unos escritos de mi padre (Kabaleb) sobre este tema. Hacía bastante tiempo que no los había vuelto a leer. A cada vez que lo hago, saco nuevas conclusiones, es como si los percibiera bajo un ángulo distinto. Sus palabras tienen tanta luz que no resisto la tentación de compartirlas, me pasa a menudo, es como si tuviera la sensación de que la luz me va a quemar si no la traspaso inmediatamente o si no la transformo en actos. Recibir la espada equivale a haber conquistado la capacidad de discernir lo que nos conviene o no, lo que nos lleva a evolucionar y lo que nos conduce al estancamiento o a dar pasos atrás.

Pero, tal y como dice Kabaleb, esa espada es de dos filos, es preciso saber utilizarla convenientemente. Sacar el pensamiento incrustado en la roca –como hizo el Rey Arturo al sacar la espada Excálibur- es de alguna manera conquistar el desapego, es saber percibir y observar nuestra realidad desde el aire (el palo de Espadas corresponde al Aire en el Tarot), con una visión panorámica, alejada de los apegos y adherencias, alejada del centro del ruedo. Es como ver las cosas desde las gradas pero sin identificarse con lo que uno está viviendo, es saber observarse como si uno mismo fuera un personaje que está actuando en un escenario teatral. Cuando somos capaces de conquistar este estado, empezamos a trabajar con el arquetipo artúrico, y nos volvemos aptos para recibir la iniciación de la espada Excálibur, con la que podemos conquistar el mundo.

Ahí va pues este maravilloso texto...

“La espada es el signo del discernimiento, el arma que nos permite llevar el combate de la vida con rectitud, sabiendo lo que queremos y adónde vamos. También existe la espada de la razón fría, que reduce en fórmulas y en un sistema razonable el amor/ sabiduría de Hochmah-Urano. La espada simboliza el Aire, que es la puerta baja de la espiritualidad, siendo ésta última representada por el Fuego. Así, en el zodiaco los signos de Aire y Fuego forman ejes (Aries-Libra, Leo-Acuario, Sagitario-Géminis).

El trabajo divino sobre los elementos se inició con el Fuego, luego bajó al Agua, luego se estableció un pensamiento con el Aire y finalmente centró todos esos elementos en la Tierra. El trabajo del hombre se inicia en la Tierra y debe remontar los elementos, en orden inverso, hasta volver a alcanzar el Fuego. En ese itinerario tropieza con el Aire, que es la mítica espada que permite discernir y gobernar el mundo. Hay infinitos cuentos medievales en los que vemos a un pueblo sin rey que espera al héroe capaz de arrancar una espada que se encuentra medio clavada en una roca. Es el pensamiento incrustado en la tierra y que debe ser separado de ella para poder discernir y valorar las cosas. El que lo consigue, es rey de un pueblo interno.

El Aire-espada es la puerta por la que el ser humano accede a la divinidad. Pero para llegar a las raíces de esta divinidad hay que pasar por un largo túnel a través del cual el Aire va despojándose de su oxígeno para impregnarnos del líquido fósforo, que ha de permitirnos finalmente subsistir sin quemarnos en el Fuego. El que no sigue este itinerario y juzga con la espada, sentenciando las cosas según las ve a través de su razón/espada, será sentenciado por esa misma espada/razón. Sentenciar significa morir, ya que no es otra cosa lo que hacemos cuando decimos “esto es así y que no se hable más”. Aquello se queda sin evolución posible, en estado cataléptico, clínicamente muerto.

Por eso la espada tiene un doble filo y si por un lado sirve para discernir y separar los valores de las cosas y así poderlas entender, por otro lado las mata, las sentencia, reduciéndolas a fórmulas que deberían ser el primer paso hacia una más alta comprensión. La razón puede ser el hilo que conduce al Fuego Divino o la fuerza que sentencia y mata a la criatura que la misma razón acaba de alumbrar, tal como hace Saturno, el representante de Binah, institutor de la razón, que devoraba a sus criaturas recién nacidas.

El universo de la razón es corto, reducido y desprovisto de ese elemento que se llama libertad, que es uno de los aceites que mana de Hochmah. La libertad es el enemigo de la razón porque si su esencia impregnara a las criaturas que va sentenciando, se disolverían por sí mismas. El mundo de la razón sólo puede subsistir mediante protecciones, establecidas por academias de sabios que arrojan toneladas de respetabilidad sobre los conceptos que van elaborando. Así puede, durante un tiempo, protegen sus elucubraciones contra ese enemigo que llaman error y que en definitiva es una verdad que aún no ha obtenido sus credenciales. Pero llega un momento en que toda defensa es inútil y la verdad irrumpe con fuerza, destrozando aquello que la razón había condenado a reinar para siempre”.

(Kabakeb, Interpretación Esotérica del Apocalipsis, lección 13, par, 14-15.)

La Nueva Jerusalén Celestial

Este es un texto que ya fue publicado en el blog, pero enterrado en medio de uno de los análisis de las Nuevas Lunas. Como sea que no resulta fácil encontrarlo, lo vuelvo a sacar, situándolo esta vez en el apartado de simbología, teniendo en cuenta su tremenda actualidad.

“Todos los relatos bíblicos reflejan nuestro historial psíquico, son los pasos que vamos dando en nuestro acceso a la conciencia. Cada nombre bíblico, trátese de un lugar o de un personaje, simboliza determinadas tendencias. En ese sentido, podemos decir que en nuestra psique se erige por un lado la Jerusalén profana y por otro la Jerusalén sagrada, también llamada la Nueva Jerusalén celestial o Ciudad de Cristal.

La Jerusalén profana es la ciudadela psíquica que construimos con la inteligencia, los sentidos, las observaciones, en definitiva, con nuestras experiencias. De ella el Cristo decía que sería destruida una y otra vez antes de que fuéramos capaces de construir la otra, la Jerusalén eterna, la que es inexpugnable, e indestructible. A cada vez que nace un nuevo concepto, un nuevo paradigma, como ocurrió por ejemplo con Galileo, con Colón, con Freud o con los físicos cuánticos, la vieja ciudadela psíquica, la Jerusalén profana, es destruida, para luego ser de nuevo levantada.

Y ello ocurrirá hasta que el Cristo le dé el golpe de gracia, con la espada del discernimiento, para dejar paso a la otra, a la ciudad eterna. Y es destruida una y otra vez porque, como dice el Maestro (Lucas, XIX, 41-44), no ha conocido el tiempo en que ha sido visitada, es decir que no ha sabido impregnarse de la luz que la enseñanza crística le aportaba.

En efecto, Jesús penetró muchas veces en la ciudadela santa para predicar pero quienes le escuchaban, en su mayoría, no supieron ver en él el constructor de un nuevo orden, basado en el amor. Su doctrina ha sido una y otra vez divulgada en infinidad de foros y de iglesias sin que haya llegado a ser bien comprendida.

La Jerusalén celestial es un estado de conciencia que alcanzamos cuando, tras haber superado todas las pruebas, permitimos que el designio divino se encarne en nuestra tierra psíquica y luego en nuestra realidad material. Es cuando el creador y su obra se funden, el observador y el protagonista, el Sol y la Luna, el potencial y la realización, todos se unen, es cuando “la esposa se engalana para su esposo”, según dice el Apocalipsis, es el acceso a la plena conciencia. Cuando alcanzamos este estado, la magia se enseñorea de nuestras vidas, lo creado es entonces una fuente permanente de inspiración y transformación para el creador.

Y todo ello produce un estado inefable de felicidad interior, un ordenamiento perfecto de todas las cosas, esto es el estado llamado Nueva Jerusalén. Cuando un número crítico de seres hayan alcanzado este punto, la ciudadela santa se hará realidad para todos, porque lo cierto es que nuestras disposiciones internas configuran la organización social, y la Nueva Jerusalén es una creación interna en la que la personalidad profana -el ego personal- se pone a las órdenes del ego superior.

Cuando se entronice en la sociedad la Nueva Jerusalén, utilizaremos de forma plena todos nuestros espacios internos para establecer en ellos una vida armoniosa, en ella ya no habrá ni desiertos ni selvas enmarañadas.

En la visión de Juan, en el Apocalipsis, el ego superior (“el que está sentado en el trono”) dice: “Yo soy el alpha y el omega, principio y fin”. Esto significa que en el estado de conciencia llamado “Nueva Jerusalén”, el principio y el fin se funden, por tanto, se pueden materializar al instante las cosas que deseamos, desaparece el factor tiempo. Podemos asimilar cualquier enseñanza en un instante de inspiración, sin necesidad de largos estudios.

Antes del establecimiento en nuestra psique de este estado llamado Nueva Jerusalén, estamos separados de nuestra otra mitad, por un lado está el poder creador y por otro la obra realizada, de la que recibimos el conocimiento, la experiencia. Pero si ambos se juntan y constituyen una indisoluble unidad, se recorta el tiempo que media entre la creación y la asimilación de las experiencias.” (Texto sacado de la Interpretación Esotérica del Génesis, Kabaleb).

Y entonces entra en funcionamiento la conciencia láser, obtenemos todo aquello que necesitamos de forma casi instantánea, es lo que Deepak Chopra llama el sincrodestino o lo que podríamos denominar la sincro realidad. La Nueva Jerusalén celestial es una ciudad etérica que ahora mismo se está acoplando a la Tierra, cuanto más fuerza le demos en nuestra psique, pensando en ella y energetizándola con nuestros pensamientos, antes se encarnará en nuestra realidad.

El Arca de Noé

Con este artículo se inaugura en el blog una nueva sección que muchas personas han solicitado: la de la Simbología. La principal fuente de información será la obra de mi padre, Kabaleb, que ha trabajado este tema de forma muy exhaustiva. Pero también beberé de otros manantiales, como por ejemplo mis propias terapias, amén de la Mitología y la Cábala. Empezaremos hablando del Arca de Noé, desde un texto sacado de la “Interpretación Esotérica del Génesis”, de Kabaleb...


El Arca de Noé, llamada Thebah por los egipcios, era un refugio, una ciudad sagrada, la morada de los dioses. Los traductores de la Biblia le han dado el sentido de un barco o navío pero en realidad se trata de un mundo, de un sistema, de una cosa destinada a contener o conservar a otra.

La Thebah o Arca de Noé es pues un recinto psíquico capaz de protegernos contra la embestida de las aguas, es decir de las emociones exaltadas. La palabra “diluvio” significa en hebreo “hinchazón de las aguas”. Todos los seres humanos pasan, a lo largo de su vida, por momentos en que sus aguas emociones se hinchan y dilatan, amenazando con destruir todo lo que han construido hasta entonces.

Para impedirlo, conviene promover en nuestro interior la figura de Noé, que es el dispositivo psíquico interno que abre nuestros conductos energéticos hacia el Cristo, el que nos protege de la embestida de las emociones. Noé es la parte de la psique con la que nuestro Yo divino puede dialogar (del mismo modo que Yaveh habló con Noé), es la que sabe captar el mensaje divino.

La fuerza psíquica llamada Noe es la que construye la Thebah, que es un espacio psíquico que, a través de plegarias, meditación e invocaciones, nos ayuda a lograr que las aguas/emociones vuelvan a sus receptáculos naturales. Cuando la emoción domina, deseamos cosas que no hemos plantado, pretendemos cosechar frutos que no nos pertenecen, manipulamos a las situaciones o a las personas para que se adecuen a nuestros deseos.

No obstante, cuando nuestra conciencia es plena, ya no necesitamos de la protección divina de la Thebah, no hay que quedarse anclado ahí, sino tenerlo para cuando lo necesitamos. Dicho de otro modo, cuando somos seres plenamente concienciados, ya no hace falta que nos protejamos de nada porque la mejor protección la constituye nuestro nivel vibratorio, que nos da acceso a la autopista crística, en la que no nos pueden alcanzar las flechas ni los proyectiles de ningún tipo. La Thebah es pues una estancia psíquica que nos protege de los cataclismos anímicos.

Las Crisis: El Portero Del Hotel

No había en el pueblo peor oficio que el de portero del hotel. Pero qué otra cosa podría hacer aquel hombre? De hecho, nunca había aprendido a leer ni a escribir, no tenía ninguna otra actividad ni oficio.

Un día se hizo cargo del hotel un joven con inquietudes, creativo y emprendedor. El joven decidió modernizar el negocio. Hizo cambios y después cito al personal para darle nuevas instrucciones.

Al portero, le dijo:

"A partir de hoy usted, además de estar en la puerta, me va a preparar un reporte semanal donde registrará la cantidad de personas que entren por día y anotará sus comentarios y recomendaciones sobre el servicio..."

El hombre tembló, nunca le había faltado disposición al trabajo pero..

-"Me encantaría satisfacerlo, señor - balbuceo - pero yo... yo no se leer ni escribir..."
-"¡Ah! Cuánto lo siento!"
-"Pero señor, usted no me puede despedir, yo trabajé en esto toda mi vida..."

No lo dejo terminar:
-"Mire, yo comprendo, pero no puedo hacer nada por usted. Le vamos a dar una indemnización para que tenga hasta que encuentre otra cosa. Así que, lo siento. Que tenga suerte..." Y sin más, se dió vuelta y se fue.

El hombre sintió que el mundo se derrumbaba. Nunca había pensado que podría llegar a encontrarse en esa situación. ¿Qué hacer? Recordó que en el hotel cuando se rompía una silla o se arruinaba una mesa, él, con un martillo y clavos lograba hacer un arreglo sencillo y provisorio. Pensó que esta podría ser un ocupación transitoria hasta conseguir un empleo. El problema es que sólo contaba con unos clavos oxidados y unas pinzas muy viejas, entonces decidió usar parte del dinero para comprar una caja de herramientas.

Como en el pueblo no había una ferretería, debía viajar dos días en mula para ir al pueblo más cercano a realizar la compra. ¿Qué más da? Pensó, y emprendió la marcha. A su regreso, trama una hermosa y completa caja de herramientas.

De inmediato su vecino llamó a la puerta de su casa:

-"Vengo a preguntarle si no tiene un martillo para prestarme..."

-"Mire, si, lo acabo de comprar pero lo necesito para trabajar... como me quedé sin empleo..."

-"Bueno, pero yo se lo devolvería mañana bien temprano."

El portero accedió y le prestó el martillo. A la mañana siguiente, como había prometido, el vecino tocó la puerta:

-"Mire, yo todavía necesito el martillo. ¿Por qué no me lo vende?"

- ''No, yo lo necesito para trabajar y además, la ferretería esta a dos días en mula."

-"Hagamos un trato - dijo el vecino.
- Yo le pagaré los dos días de ida y los dos de vuelta, más el precio del martillo, total usted esta sin trabajar. ¿Qué le parece?"

Realmente, esto le daba trabajo por cuatro días... Aceptó.

Volvió a montar su mula. Al regreso, otro vecino lo esperaba en la puerta de su casa:

-"Hola, vecino. ¿Usted le vendió un martillo a nuestro amigo?"

-"Si, así es..."

-"Mire, yo necesito unas herramientas, y estoy dispuesto a pagarle sus cuatros días de viaje, más una pequeña ganancia. Yo no dispongo de tiempo para el viaje."

El ex-portero abrió su caja de herramientas y su vecino eligió una pinza, un destornillador, un martillo y un cincel. Le pagó y se fue. El ex-portero pensó entonces que mucha gente podría necesitar que él viajara a traer herramientas de las que había vendido. De paso, podría ahorrar algún tiempo de viajes. La voz empezó a correrse por el barrio y muchos quisieron evitarse el viaje. Una vez por semana, el ahora corredor de herramientas viajaba y compraba lo que necesitaban sus clientes.

Alquiló un carretón para almacenar las herramientas y algunas semanas después alquiló un cuarto que se convirtió en la primera ferretería del pueblo.

Todos estaban contentos y compraban en su negocio. Ya no viajaba, los fabricantes le enviaban sus pedidos. El era un buen cliente. Con el tiempo, las comunidades cercanas preferían comprar en su ferretería y ganar dos días de marcha. Un día se le ocurrió que su amigo, el tornero, podría fabricar para el las cabezas de los martillos. Y luego, ¿por qué no? Las tenazas...y las pinzas...y los cinceles. Y luego fueron los clavos y los tornillos. Para no hacer muy largo el cuento, sucedió que en diez años aquel hombre se transformó con honestidad y trabajo en un millonario fabricante de herramientas.

Un día decidió donar a su pueblo una escuela. Ahí se enseñaría, además de leer y escribir, las artes y oficios más prácticos de la época. En el acto de inauguración de la escuela, el Alcalde le entregó las llaves de la ciudad, lo abrazó y le dijo:

-"Es un gran orgullo y gratitud que le pedimos nos conceda el honor de poner su firma en la primera hoja del libro de actas de la nueva escuela"

"El honor sería para mi - dijo el hombre - Creo que nada me gustaría mas que firmar allí, pero yo no se leer ni escribir. Yo soy analfabeto.

Usted? - dijo el Alcalde, que no alcanzaba a creerlo

Usted construyó un imperio industrial sin saber leer ni escribir? Estoy asombrado. Me pregunto, ¿qué hubiera sido de usted si hubiera sabido leer y escribir?

"Yo se lo puedo contestar" - respondió el hombre con calma:

Si yo hubiese sabido leer y escribir... sería portero del hotel!"

Generalmente los cambios son vistos como adversidades. Pero las adversidades encierran bendiciones. Las crisis están llenas de oportunidades. Cambiar siempre será una nueva oportunidad.

Romanos 8:28
"Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien,."
1 Tesalonisenses 5:16-22
"Estad siempre gozosos.""Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.""Examinadlo todo; retened lo bueno."

La Nueva Jerusalén Celestial

Todo los relatos bíblicos reflejan nuestro historial psíquico, los pasos que vamos dando en nuestro acceso a la consciencia.
Cada nombre bíblico, trátese de un lugar o de un personaje, simboliza determinadas tendencias.
En ese sentido, podemos decir que en nuestra psique se erige por un lado la Jerusalem profana y por otro la Jerusalem sagrada, también llamada la Nueva Jerusalem celestial o Ciudad de Cristal.
La Jerusalem profana es la ciudadela psíquica que construimos con la inteligencia, los sentidos, las observaciones, en definitiva, con nuestras experiencias.
De ella el Cristo decía que sería destruida una y otra vez antes de que fuéramos capaces de construir la otra, la Jerusalem eterna, la que es inexpugnable, e indestructible.

A cada vez que nace un nuevo concepto, un nuevo paradigma, como ocurrió por ejemplo con Galileo, con Colón, con Freud o con los físicos cuánticos, la vieja ciudadela psíquica, la Jerusalem profana, es destruida, para luego ser de nuevo levantada. Y ello ocurrirá hasta que el Cristo le dé el golpe de gracia, con la espada del discernimiento, para dejar paso a la otra, a la ciudad eterna. Y es destruida una y otra vez porque, como dice el Maestro (Lucas, XIX, 41-44), no ha conocido el tiempo en que ha sido visitada, es decir que no ha sabido impregnarse de la luz que la enseñanza crística le aportaba. En efecto, Jesús penetró muchas veces en la ciudadela santa para predicar pero quienes le escuchaban, en su mayoría, no supieron ver en él el constructor de un nuevo orden, basado en el amor. Su doctrina ha sido una y otra vez divulgada en infinidad de foros y de iglesias sin que haya llegado a ser bien comprendida.

La Jerusalem celestial es un estado de consciencia que alcanzamos cuando, tras haber superado todas las pruebas, permitimos que el designio divino se encarne en nuestra tierra psíquica y luego en nuestra realidad material. Es cuando el creador y su obra se funden, el observador y el protagonista, el Sol y la Luna, el potencial y la realización, todos se unen, es cuando “la esposa se engalana para su esposo”, según dice el Apocalipsis, es el acceso a la plena consciencia. Cuando alcanzamos este estado, la magia se enseñorea de nuestras vidas, lo creado es entonces una fuente permanente de inspiración y transformación para el creador. Y todo ello produce un estado inefable de felicidad interior, un ordenamiento perfecto de todas las cosas, esto es el estado llamado Nueva Jerusalem. Cuando un número crítico de seres hayan alcanzado este punto, la ciudadela santa se hará realidad para todos, porque lo cierto es que nuestras disposiciones internas configuran la organización social, y la Nueva Jerusalem es una creación interna en la que la personalidad profana -el ego personal- se pone a las órdenes del ego superior. Cuando se entronice en la sociedad la Nueva Jerusalem, utilizaremos de forma plena todos nuestros espacios internos para establecer en ellos una vida armoniosa, en ella ya no habrá ni desiertos ni selvas enmarañadas.

En la visión de Juan, en el Apocalipsis, el ego superior (“el que está sentado en el trono”) dice : “Yo soy el alpha y el omega, principio y fin”. Esto significa que en el estado de conciencia llamado “Nueva Jerusalem”, el principio y el fin se funden, por tanto, se pueden materializar al instante las cosas que deseamos, desaparece el factor tiempo. Podemos asimilar cualquier enseñanza en un instante de inspiración, sin necesidad de largos estudios. Antes del establecimiento en nuestra psique de este estado llamado Nueva Jerusalem, estamos separados de nuestra otra mitad, por un lado está el poder creador y por otro la obra realizada, de la que recibimos el conocimiento, la experiencia. Pero si ambos se juntan y constituyen una indisoluble unidad, se recorta el tiempo que media entre la creación y la asimilación de las experiencias. Y entra en funcionamiento la conciencia láser, obtenemos todo aquello que necesitamos de forma casi instanténea, es lo que Deepak Chopra llama el sincrodestino.

(Este escrito es un resumen de todo lo que Kabaleb dijo sobre esta cuestión en sus lecciones de Interpretación del Apocalipsis)

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