Píldoras venusianas


A todas vosotras, almas hermosas que me habéis acompañado en el viaje alquímico, os deseo unas fiestas muy alegres, así como un feliz reencuentro con vuestra esencia a lo largo del 2014. Y a todos los demás, también.

Y pensemos que todo lo que hemos descubierto hasta ahora a través de la Alquimia Genética no es más que un simple aperitivo, un pálido reflejo del gran banquete lumínico que nos espera cuando nuestro Cristo interior haya desplegado del todo sus alas. Es decir, cuando sus doce discípulos, las doce hebras/Capas de nuestro ADN sutil estén plenamente activas y funcionando en total sinergia.

Entonces, tal y como lo predijo el Maestro, realizaremos milagros mucho mayores que los que él realizó. Os propongo para estos días, suponiendo que os quede algo de tiempo para dedicar al pobre Lázaro, una meditación que me llegó esta mañana de madrugada. 2014 suma 7, Venus para la Astrocábala, es decir, la esencia del amor, de la armonía, la unión, la dulzura, la paz, el equilibrio, la belleza, la diplomacia, la ternura, el assssssúcar, como decía Celia Cruz.

Besos…de los que resucitan y
Abrazos…de los que transmutan y hacen estremecer hasta la última de las celulitas.


Relajación

- Realizas tres respiraciones lentas y profundas, entrando el aire por la nariz y exhalando por la boca, llenando primero de aire tu abdomen y luego el tórax.

- Le das la orden a tu mente de rebajar la actividad eléctrica de sus ondas a 4 ciclos por segundo, de esta forma entrarás en un estado de profunda relajación.

Inducción

- En ese estado de profunda relajación en el que te encuentras, imaginas que se abre un pasillo de luz por el que te deslizas a velocidades supra lumínicas hasta la entrada del Templo del Monte Saint Michel, vas tan deprisa que queda atrás toda tu ropa, joyas, calzado, todo lo que llevas encima. Cubres tu cuerpo con un precioso manto blanco, tejido con hilos de luz. Penetras en el templo, te sitúas en una sala cuyas paredes y techos están cubiertos de amatistas incrustadas que despiden poderosos haces de luz de color violeta que penetran por tu cabeza, recorren todo tu cuerpo, impregnándolo de energía violeta transmutadora.

- Invocas la presencia de Jesús el Cristo, a la Madre María, al Arcángel Miguel, al Arcángel Metatrón y a los 72 Ángeles de la Cábala, con el mantra Iowaaa Yavesh Ralesh.
Sinergia grupal

- (En caso de que la meditación se haga con un grupo) Imaginas que en el centro de la sala del Mont Saint Michel en la que te encuentras hay un inmenso diamante del tamaño de una cabeza humana. Imaginas que sacas un hilo dorado de tu corazón y lo enrollas alrededor del diamante, de esta forma unes tus energías a las de todas las personas del grupo.

Conexión

- Imagina que por encima del Mt St Michel planea una gran estructura de luz, una nave etérica. Invocas al ángel Reiyel, que se ocupa de tender puentes entre el cielo y la tierra y le pides que despliegue, desde esta nave, una gran escalera de luz.

- Subes por la escalera, penetras en la nave, allí te espera un nutrido grupo de hermanos de las estrellas que te dan calurosamente la bienvenida, te sientes como en familia. La nave se desmaterializa y, de forma instantánea,  se vuelven a juntar sus partículas en Venus, el planeta de los seres flor. Allí, cada ser representa la esencia de una flor, entre todos los habitantes, forman un hermoso tapiz, que es una mezcla de colores y fragancias armoniosamente combinados.

- Sales de la nave, eres recibida/o por una delegación de seres flor, te conducen a un palacio de cristal, penetras en él. Allí están reunidos los 144 miembros del Gran Consejo venusino. Forman doce círculos concéntricos. Te sitúas en el núcleo, es decir en medio del círculo central.

- Todos los miembros de Consejo entonan 12 Oms, todos juntos, te unes a estos cantos. Entonces sus cuerpos de luz y el tuyo empiezan a ascender hacia la cúpula del palacio de cristal, desde la cual se ven las estrellas. Allí todos los cuerpos de luz se juntan y se funden en un gran abrazo lumínico.

- Toda esa luz toma la forma de un gran corazón. Imagina que el corazón se compacta, se reduce hasta tener el tamaño de una píldora, que tiene forma de corazón.

- Imaginas que esa píldora se multiplica, como los panes y los peces, te entregan una bolsa llena de pildoritas venusinas, son mágicas porque a medida que las distribuyas, se irán reponiendo, los seres flor se encargarán de ello. Te despides de ellos, subes de nuevo a la nave, ésta se desmaterializa y se posiciona por encima del Monte Saint Michel.

-  Das las gracias a todos los seres de luz que te han ayudado en esta meditación, sales de la nave, bajas la escalera, situándote  de nuevo en el templo del Mt St Michel. Cierras tus chakras imaginando que una rosa se sitúa en cada uno de ellos y se cierra formando un punto de luz.

- Sales de la sala, sales del templo, bajas  aquella montañita, a medida que vas bajando, te  desprendes de la túnica de luz y recuperas tu ropa. Llegas al pie del Mont Saint Michel, desde allí imaginas que creas unas raíces etéricas que parten desde tus pies hasta el centro de la Tierra, de esta manera te anclas al suelo. Trasladas al lugar en el que estás realizando esta meditación, encontrándote profundamente bien.

- Ahora puedes distribuir tus pildoritas por doquier, entre tus seres queridos, entre tus compañeros de trabajo, o en cualquier lugar del planeta que creas que lo esté necesitando.

Soleika Llop


1 comentario:

Esther Ceron dijo...

Preciosa meditación, gracias!! me voy hacerla ahora mismo, feliz Noche y Feliz Navidad.
Besos
Esther C.

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