Luna Nueva de Agosto 2013

Siento haber dejado huérfano el blog durante unas semanas, pero tengo una buena justificación: he estado un poco indispuesta: en mi mundo celular se ha manifestado un síndrome que, por lo visto es bastante contagioso, seguro que alguien me lo pegó: el S.I.V. (Síndrome Informático Vacacional). Uno de los síntomas era que en cuanto me acercaba a mi ordenador, me salía un sarpullido en el doble etérico, como si mis neuronas se hubieran puesto de acuerdo para montar un piquete y decirme “paras o paras”. Ya sé que no soy nada original, jeje, pero con unas cuantas sesiones de panching playero me he ido recuperando poco a poco.

Hace unos minutos, ha caído la Nueva Luna de Agosto, es decir 6 de agosto 2013 a las 21:52 hora solar, dos horas más tarde
hora local y a 14º35 de Leo. Activa las fuerzas de los ángeles Yerathel 27 (por domicilio) y Anauel 63 (por rotación).

Leo es el signo de la nobleza, pero no la de papel couché, sino la auténtica realeza que yace a menudo agazapada en cada ser a la espera de que le den carta de naturaleza. Y lo más noble de un ser es su máximo punto de sabiduría, su grandeza, su gigantez, su capacidad de ver las cosas con mucha perspectiva y con magnanimidad. Démosle todo el protagonismo que se merece. En este mes lunar la consigna es pensar, sentir y vivir a lo grande, olvidándonos de las pequeñeces.

Yerathel

Su cuartel general se sitúa en Hesed/Júpiter y desde allí trabaja con las energías del mismo Júpiter, así que podríamos considerar que este ángel es abundancia, simpatía, entusiasmo, expansión, generosidad, amplitud de miras, libertad y poderío por partida doble. Yerathel es una fuerza psíquica que nos permite recibir los réditos y recoger los frutos de todo aquello que hayamos plantado con anterioridad, no impulsa asimismo a utilizar plenamente nuestros potenciales y a traspasar nuestros límites y fronteras.
Nos ayuda a liberarnos de hábitos perjudiciales para la salud física, emocional mental o espiritual.

En su exhorto dice que nos aporta osadía para salir de la tierra en que hemos nacido, es decir, para salir de los raíles, de los condicionamientos, de los patrones heredados y conectar con el universo, o, dicho de otro modo, con el Yo multiversal, y es lógico ya que Júpiter es pura expansión. Y es que cada ser humano tiene múltiples versiones de sí mismo en infinidad de planos de conciencia. En este mes lunar, el cosmos nos brinda una ocasión de oro para mandarles un “whatshap” celestial y decirles  “heeeeeeyyyy, estoy aquí, esperando conocerte y saber de tus virtudes y potenciales de manera que, al juntarlos con los que ya poseo, podamos enriquecernos mutuamente”.

Esto, a niveles prácticos, se traduce en atreverse a salir de la zona de comodidad, convenientemente vallada por una mezcla de seguridades, temores, ideas limitadoras e inmovilistas (del estilo “más vale pájaro en mano, o más vale malo conocido…”) y saltar al abismo, con la seguridad de que saldrá algún puente, como en las películas de Indiana Jones. El trígono Luna-Sol con Urano será precisamente ese puente de providencia activa que nos hará exclamar “¡Salvados por la campana!. Pero Urano está en Aries,  por lo tanto, para poder cazar al vuelo esa ayuda divina deberemos ser como niños, abiertos, inocentes, espontáneos, exentos de programaciones.

Anauel

Anauel: Representa una parte de nuestra psique que nos impulsa a retornar a la unidad, a despertar el Yo crístico, a pacificar, a salir de los particularismos y ser un ciudadano del mundo, a liberarnos de las dependencias físicas y emocionales, a promover la fraternidad entre los hombres. Aporta aptitudes para los negocios, para trabajar en la difusión de la cultura y de la luz. Aporta prosperidad para reflotar empresas en crisis.

Anauel es un comunicador con patas…perdón, con alas, ya que trabaja con las fuerzas de Mercurio en la esfera de Hod-Mercurio.  Es como un “correveidile” que habita en el universo celular y psíquico para llevar de un extremo al otro la vibración crística. Esa vibración es la fuerza que nos permite acabar con las fronteras, con los particularismos, con las mezquindades y la miopía que nos hacen creer que unos son más mejores que otros (como diría Forrest Gump) por haber nacido en un territorio o en otro o por tener la piel así o asá.

Es como si los pelos de la cabeza – o sea muy al Norte- se creyeran muy superiores a los del sobaco o de otras partes más recónditas – y más al Sur- de nuestra anatomía, cuando lo cierto es que todos son necesarios y tienen su función. O como si una espinilla en la cara se creyera de mayor categoría que un grano en el trasero. Nos parecería absurdo, entonces ¿por qué nos cuesta tanto aplicar este razonamiento a la sociedad? Recuerdo que mi padre, cuando le preguntaba alguien de qué nacionalidad era, contestaba: “Yo soy ciudadano del mundo”.

Por otro lado, seguirán manifestándose las sacudidas plutonianas, que se están cebando con los políticos, empresarios y grandes instituciones,  justo la dosis que sea necesaria para que se den cuenta de que ellos han de estar al servicio del estado y de la ciudadanía, no de sus intereses y ambiciones personales. Pero a la vez son los chivos expiatorios que nos están demostrando que el cambio de paradigmas no es una entelequia filosófica, sino una realidad palpable. Y de algún modo, se lo tenemos que agradecer.

Sin olvidar que ellos, los que están en la cima, no son más que la proyección de la conciencia de las masas, así que puestos a mover nuestra grandeza, no sería mala idea hacer un ejercicio de Ho´hoponopono colectivo y preguntarnos en qué parte de nuestra psique se aloja la tendencia a la corrupción y la codicia sin límites. Porque lo cierto es que en el supuesto de que cada ciudadano diluyera en si esta tendencia, quedaría automáticamente diluida en la clase dirigente. Da que pensar.

Lo que más se va a llevar en la próxima temporada/era, es la transparencia,
Aunque no lo anuncie el Corte Inglés. Y no va a quedar más remedio que sacar del armario los viejos disfraces, las máscaras de carnaval y quemarlas en una gran hoguera. Eso si, reconociendo con mucho amor y agradecimiento todo lo que nos han aportado. Pero sin mirar atrás, no sea que nos pase como a la mujer de Lot y nos transformemos en una mojama salina. Feliz lunación a tod@s.
Para más información, ver el blog de mis hermanos Milena y Tristán.

1 comentario:

Jorge Miguel Jimenez Garavito dijo...

Gracias Sol! Me viene muy bien esta lunación, yo que soy leonino. Besos lumínicos y estoy a punto de retomar mis sesiones, te cuento luego!!!

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