Traspasando barreras

Este es un hermoso ejercicio que he recibido por parte de un hombre que está explorando la Capa de su ADN sutil que está relacionada con su padre, con el biológico y con el Padre, es decir con su Yo cuántico o Yo divino. Dicho ejercicio tiene una especial importancia por el hecho de que cuando empezó con la Alquimia Genética, este hombre mantenía una relación muy difícil, violenta incluso, con su progenitor.

Tuvo que repetir en varias ocasiones los ejercicios de esta Capa porque no lograba traspasar esa barrera emocional y ahora por fin, gracias a su tesón y a su insistencia, lo ha logrado. Este trabajo tiene un valor muy especial para quienes han emprendido el camino de la Alquimia Genética porque contiene enseñanzas muy valiosas. Entre paréntesis, mis comentarios.

“Ha sido una sesión muy intensa. Lo primero que he visto ha sido que estaba vestido con túnica blanca y me encontraba en un río amplio con suelo de piedras (es decir un escenario emocional pero con rigideces y durezas). En una orilla estaban gentes de mi pueblo vestidos con túnicas blancas y en la otra orilla gente sin vestir (dos tendencias opuestas se debatían en su psique, unas dirigidas por su parte sabia, la otra un poco más primitiva y rudimentaria). Yo he entrado dentro del río, notaba que el caudal del río no podía conmigo (eso indica que la emociones relacionadas con su padre ya no pueden con él, ya no lo dominan, él ha aprendido a dominarlas, aunque le queden algunas rigideces por pulir).

Notaba la fuerza de la corriente pero era como si me traspasara. Me he puesto en medio del río y notaba que lo que tenía que hacer era probar a que el agua me subiera más y más y sobre todo notar la humedad, notar la fuerza de la corriente (se está probando a sí mismo). Temía que, al notar a humedad y la fuerza del agua, se me llevaran corriente abajo (viejos miedos que aún no había superado del todo). Ha sido maravilloso sentir que no era así cuando ha sucedido. Todo mi pueblo celular ha entrado en el agua. Los que estaban desnudos han tirado las armas (tendencia a defenderse, miedo a ser agredido emocionalmente) y se han puesto las túnicas blancas (se activa su sabiduría) y han entrado al agua (eso significa que ya es capaz de amar a su padre y al Padre).

La sensación física era increíble. Les he dicho que se sumergieran del todo y que respiraran tranquilos. Todos han aprendido cómo hacerlo y en todos los ríos de mis geografías ha pasado lo mismo (esta sanación está repercutiendo en todas las demás Capas porque nuestra estructura es holográfica). Sensación maravillosa y he recitado el nombre hebreo de la Capa con ellos. Notar la fuerza del agua era notar el amor. Mi pueblo ha hecho un círculo a mí alrededor y entonces han pasado dos cosas para mí muy importantes. Por un lado he visto que podía esculpir el agua con las manos (puede hacer lo que quiera con sus emociones porque ahora ya las domina, puedes esculpir situaciones, co-crearlas).

Hacer escultura y por el otro, las piedras a mis pies se han convertido en arena (eso es un detalle importante porque significa que sus rigideces su frialdad se han diluido) y eso ha sido maravilloso. Fuerza, luz, y la corriente ha ido cogiendo más luz (su mundo emocional se ha iluminado). Esa corriente también me ha dicho que debía perdonar y perdonarme y olvidar el rencor. De una vez por todas. Lo de la arena en los pies ha sido increíble. Ha sido como aprender a manejar algo o reconocer que puedo hacerlo y que no pasa nada, al contrario.

Ahhhhhhhhh! Que contento estoy. Por fin. Por fin he superado algo. Creo que no sólo en esta Capa. Algo enquistado desde hace mucho tiempo. Cuando hice por primera vez esta Capa (ha estado repitiendo todos los ejercicios) me pasó lo mismo; al llegar a la 8, 9,10 se me hizo tremendamente difícil (porque cuando quedan emociones sombrías por liquidar hay un mecanismo auto protector que no deja seguir avanzando, es lógico, si uno entra más luz, si dicha luz no es bien aprovechada se puede convertir en una sombra más grande, para impedirlo, la psique establece sus propias barreras). Por eso supe que no lo había conseguido. Ahora creo que he franqueado una barrera.
Traje a toda mi familia a la piscina de rosas. Esta capa 10 es para mí (entre otras cosas), lograr bajar a la tercera dimensión todos los conocimientos adquiridos.

Dejar de una vez por todas la soberbia e iniciar un camino de entrega. Nos hemos vuelto a unir con rayos de luz blancos y con rayos verdes con un gran corazón en el centro. Y al notar ese inmenso amor que nos tenemos entre nosotros, aunque aparentemente nuestros egos aquí abajo nos lo pongan difícil, ha sido increíble. Después he subido por una escalera de caracol que hacia arriba cada vez se hacía más ancha (partió de una realidad estrecha, pero ésta se van ensanchando) como si subiera por el tallo de una copa de cristal (ha conquistado una bonita transparencia en esa área). Una vez arriba del todo he cambiado de dimensión y se ha creado un gran paisaje a mi alrededor. Una planicie donde me rodeaban todas las gentes de mis otras Capas. Mucha gente. Millares. Yo sentado en medio y sabía que tenía que cambiar de tono vibratorio.

Cada Capa utiliza un tono, una manera de vibrar en la que se emite en ella. Yo tenía desajustado el tono de la Capa 10. Notaba los lazos que me unían con mi familia abajo. Y entonces lo he hecho. He empezado a vibrar y ha sido maravilloso y ahora al escribirlo vuelvo a llorar de emoción porque ha sido increíble. He logrado vibrar en el tono de la Capa y entonces todo mi ser, ha empezado a emitir como si fuera un sonar, como si estuviera sintonizado (eso va a tener consecuencias muy positivas para él a nivel profesional). Me he vuelto loco de contento. He sentido una alegría increíble.

Después, todas las gentes de mis pueblos me han dejado solo y he visto que podía cambiar ese escenario como quisiera y que tenía un escenario nuevo donde trabajar. Un escenario muy potente. Grande, amplio, como si tuviera más capacidad. Han venido los doce jefes de las doce Capas y se han puesto a mí alrededor. Uno a uno hemos ido enlazando con los rayos verdes y cuando ha llegado a la 10 me ha dicho: “ahora sí, ahora podrás".

He vuelto con los maestros y sabía que tenía que subir las escaleras a la nueva Jerusalén yo sólo. Al llegar arriba ha sido muy emocionante. Me estaban esperando todos, en la explanada delante de la ciudad. Todos los que han ido accediendo a ella. Me sentía increíblemente agradecido. He recitado con todos ellos la Capa y de mí ha emanado un chorro de luz naranja y otro blanco que se ha extendido por todos ellos. La alegría ha sido brutal. Estoy muy contento y muy agradecido."

1 comentario:

Jorge Jiménez Garavito dijo...

Que inspirador!
Gracias por compartirlo.
Besos lumínicos
Jorge

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