Tsunami crístico

La cuadratura Júpiter-Plutón de esta lunación, unida a los últimos estertores de Urano en Piscis (signo que rige el mar) activando los grados de Malkuth, han creado el clima propicio para el desastre que ha sacudido el planeta entero esta mañana, a las 6.46 hora española. Y digo el planeta entero porque sabemos que todas las cosas forman parte de una gran red sin divisiones.

También sabemos que todo cuanto ocurre por fuera, en el orden explicado, ha tenido que ser gestado con anterioridad en nuestro fuero interno, en el orden implicado. Desde esta lógica, parece que nos toca a todos los terrícolas preguntarnos en qué nivel de nuestra psique se aloja esa sacudida que ha provocado la furia de las aguas/emociones. Preguntémonos qué resonancia puede tener Japón en nuestro mapa psíquico. ¿El paroxismo de la tecnología tal vez? ¿La obsesión por el rendimiento, quizás? ¿La tendencia a marginar el “sentir” para conceder un protagonismo absoluto al “hacer”. ¿La alexitimia (el no saber expresar las emociones)?

El tsunami ha tenido su epicentro en Japón pero seríamos ilusos si pensáramos que sólo concierne a los nipones. El mismo razonamiento puede aplicarse a todas las revueltas de los países árabes. Que en realidad, son más de lo mismo, tienen, en parte, un origen común con lo acontecido en el país del Sol naciente: la marginación del Yo femenino, el que siente, crea, intuye, ama, empatiza, fantasea, imagina, hace poseía, canta, baila, ríe, nutre, recibe. No me estoy refiriendo al género femenino, sino a la parte femenina de la psique humana. Pero no es momento de teorizar, sino de actuar, de aportar nuestro granito de arena a la pacificación de las aguas. Para ello, propongo esta meditación, que no sólo es válida en las próximas horas, sino también en los próximos días, y puede ser aplicada a cualquier otra crecida de las aguas en otros lugares. Sacaremos a paseo a Neo, quienes no lo conozcan, pueden leer el post en el que se hace referencia a él.

- Relajación – Inducción –Sinergia grupal (si se hace en grupo), estos pasos están descritos en la sección “Nuevas Lunas” del blog. Las personas que tienen mucha práctica de meditación pueden saltárselos.

- Imaginamos que, en el fondo de la sala del Monte St. Michel en la que nos encontramos, hay una escalera de nueve peldaños. Los subimos uno a uno, al llegar al último accedemos a la Nueva Jerusalén. En el centro de la ciudad, imaginamos que se encuentra un palacio de cristal, penetramos en él. Encontraremos múltiples puertas, en una de ellas podemos leer la inscripción: “Neo”, ese gigante que hemos creado juntándola fuerza de todos los corazones humanos.

- Imaginamos que sacamos a nuestro gigante de su cuartel general y que nos lo llevamos a Japón, a la zona más castigada por el seísmo. Lo situamos en la orilla de una de las playas que sufrió los peores efectos del tsunami.

- Invocamos al ángel Anauel (63), que trabaja con Mercurio, y le pedimos que mande un comunicado sutil por vía etérica a todas las almas de los japoneses, asiáticos y sur americanos que están situados sobre la posible trayectoria del tsunami, y que diga lo siguiente:

- “Yo, Neo, como representante de todos los corazones humanos, os ruego que activéis vuestra capacidad de amar, es decir, vuestras aguas interiores, de manera que éstas no se vean obligadas a manifestarse en el exterior de forma desmedida. Activad vuestra capacidad de amaros a vosotros mismos, tomando conciencia de vuestra grandeza, de vuestro poderío y de vuestro valor. Porque hace falta mucho valor para haber aceptado estar encarnado en la Tierra en estos momentos. Activad vuestra capacidad de amar a Gaia, al planeta Tierra, que es vuestro punto de anclaje porque representa, a nivel macrocósmico, vuestra realidad tangible. Y por último, os ruego que activéis vuestra capacidad de amar a vuestros semejantes, considerándolos como fractales, como extensiones de vuestro propio ser. Que sepáis que vuestro Cristo interior es la única fuerza capaz de calmar y dominar las aguas embravecidas”.

- Imaginamos que el corazón de Neo toma la forma de una gigantesca esmeralda con alas (como la de la foto, creada por la genial artista Serolod). Imaginamos que este corazón de Neo recibe un inmenso rayo de luz desde nuestro Sol visible desde el cielo, y recibe otro rayo potentísimo desde el Gran Sol central.

- La confluencia de ambos rayos hace estallar el corazón de esmeralda, que se atomiza, tomando la forma de millones de chispitas de luz (como si fuera una bengala), que son como fractales del gran corazón. Esas chispitas se transforman en millones de diminutos corazones de esmeralda y éstos, haciendo uso de sus alas, se dirigen hacia los corazones de todas las personas que viven en los países mencionados.

-Imaginamos que las esmeralditas con alas llevan una programación en su interior: la de activar el Yo crístico de todas esas personas, en cuanto se introducen en sus corazones. Imaginamos la alegría que sienten al recibir las esmeraldas.

- Imaginamos que se produce un feed-back: del corazón de todas esas personas sale una imagen del Maestro, del Cristo. Imaginamos millones de proyecciones holográficas del Cristo que se juntan delante de la playa en la que se produjo el principal tsunami de Japón. Todas esas proyecciones, esos fractales crísticos, forman, al juntarse, una sola inmensa figura de Cristo. Imaginamos que el Cristo levanta su mano derecha y da la orden a las aguas de calmarse. Les dice a las ondinas: “Hermosos espíritus del agua, os ruego, desde el poder que represento, que calméis vuestro elemento, que ordenéis a las aguas que vuelvan a su cauce y que se reabsorban en el interior de la Tierra los movimientos que han provocado su crecida”.

- Teniendo en cuenta la estructura holográfica del universo, imaginamos que las ondinas de las aguas de Japón comunican el mensaje a sus compañeras de los mares y océanos de todos los países potencialmente afectados por el tsunami, cuyas aguas reciben también la orden de calmarse.

- Conducimos a Neo de regreso a su cuartel general en la Nueva Jerusalén, nos despedimos de él hasta la próxima misión. Damos las gracias a las ondinas y a todos los seres de luz que nos han asistido. Salimos del templo de cristal, bajamos los nueve peldaños, salimos de la sala del Mont St. Michel, salimos del templo, bajamos la montañita, recuperando nuestra ropa y quitándonos la túnica de luz. Llegamos a tierra firme. Creamos unas raíces etéricas que parten de nuestros pies hasta el centro de la tierra. Volvemos al lugar en el que realizamos esta meditación.

Soleika Llop
http://abriendoconciencia.blogspot.com

7 comentarios:

Jorge Jiménez Garavito dijo...

Gracias hermana del alma, desde Perú te envíamos mucho amor!!!

Anónimo dijo...

Precioso mensaje a los corazones de todas las personas y Anauel con su soplo angélico paseará por nuestro interior el deseo de poder transmitir lo mejor que cada uno posee y por ejemplo cuando veamos a alguien con los ojos oblicuos decirles aunque sea mentalmente ...Te amo...

Gabriel Viero dijo...

Tanta matanzas de ballenas? quizás?
Un abrazo, Gabriel.

Anónimo dijo...

Qué mensaje claro y hermoso... Muchas gracias! Andre

Mitita Amor Lejano dijo...

si...eso es..las matanzas de ballenas....es justicia divina...ellas son parte de la naturaleza y no es forma de matarlas la tierra cobra ..no con venganza sino con jsticia por una hermana menor....gracias Gabriel Viero....eslo que dio mi marido también...
karim)-
mitita amor lejano

Sibila. dijo...

Me parece que la meditación propuesta es muy práctica, es decir, está dotada de una función instrumental y de alguna manera, es algo así como una forma de aplicar la empatía desde miles de kilómetros de distancia.
En este panorama, la meditación que se hace con Neo (recuerda al personaje de Matrix interpretado por Keanu Reeves) y la meditación "arácnida" propuesta en Nuevas Lunas, enriquecen y potencian el panorama de la TAG, amén del concepto de las ondinas y su papel activo en el mundo interior.
Interesante y profundo artículo.

Anónimo dijo...

Excelente visión Hermana, excelente meditación. Vaya con la toma de conciencia nos están dando!!!
Milena

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