Consagración de la Sagrada Familia

No resisto la tentación de hacer un breve comentario sobre la consagración del Templo de la Sagrada Familia de Barcelona ayer domingo, 7 de noviembre, por el Papa de Roma. Aparcando las creencias, las filias y fobias, religiosas o políticas, justo es admitir que la ceremonia fue impecablemente organizada, aderezada por la increíble belleza, majestuosidad, luminosidad y grandiosidad de ese extraordinario Templo, que ahora ha sido consagrado como basílica menor, obra del genial iniciado Antonio Gaudí...

El sueño de Gaudí surgió de la lectura del Apocalipsis de Juan, el objetivo del arquitecto catalán era que su Templo simbolizara la bajada de la Nueva Jerusalén a la Tierra, es decir, la llegada del cielo a la Tierra. Como comentó el Arzobispo de Barcelona, “el objetivo de Gaudí era que la ciudad de Dios se transformara en la ciudad de los hombres y que la ciudad de los hombres fuera la ciudad de Dios”.

Hemos hablado en más de una ocasión, desde este blog, de la Nueva Jerusalén celestial, insistiendo en que se trata de una ciudad mítica, de un estado de conciencia en que el Yo profano, o Ego personal, se pone a las órdenes del Yo divino, transformando la realidad de la persona en esa “ciudad de Dios”, es decir en un espacio, primero psíquico y luego -¿por qué no?- físico, en el que la parte más elevada del ser es la que lleva la voz cantante.

El pasillo central del Templo simboliza un río de vida, las columnas son como palmeras, dando la idea de un oasis en medio de la ciudad. Y es que ese estado llamado “Nueva Jerusalén” representa realmente un oasis en medio del estrés creado por nuestras construcciones mentales. Es un espacio pensado para disfrutar de todo lo hermoso que puede proporcionarnos la vida, ¿será casualidad que “gaudir” en catalán signifique “disfrutar”?.

Si tuviera que destacar una frase de las muchas que se pronunciaron durante esta celebración, me quedaría con esta: “Hemos de superar la escisión entre la conciencia humana y la conciencia cristiana”, sólo que cambiaría “cristiana” por “crística”.
He comentado a menudo en el apartado “Terapias” de este blog que al finalizar los ejercicios que las personas realizan sobre las Capas de su ADN, les sugiero que lleven a los personajes de su pueblo celular a la Nueva Jerusalén para que se reúnan con todos los que han llegado antes.

El efecto que se consigue con ello es el de una curiosa conectividad celular, una unión de las distintas tendencias que pueblan la psique. Por todo ello, me he sentido especialmente vinculada a esta ceremonia, me embargó una profunda emoción al verla, y no sólo por el lugar y por su simbolismo, sino también por los maravillosos coros que amenizaron el acto. Y esta vinculación está relacionada con tres detalles colaterales pero que para mi tienen su importancia:

1) Mi sobrina Silvia (la hija de mi hermano Tristán) formó parte, con su preciosa voz, del coro de las setecientas personas que cantaron ese día.

2) Mi lugar habitual de trabajo se sitúa a dos pasos de la Sagrada Familia: el centro Aureas de Barcelona, para mí el mejor con diferencia de toda la ciudad, dirigido por una familia muy especial y entrañable a la que me siento muy unida desde hace años. Y

3) Ayer mi hija mayor (una de mis joyas) cumplía 35 años.

Insisto en ello, independientemente de las creencias o ideales políticos o religiosos, esta consagración tuvo un significado muy particular y toda la energía de fe e ilusión, de apertura de corazón de miles de fieles, ha tenido un efecto muy hermoso sobre todos los núcleos familiares, y no sólo me refiero a las familias físicas sino también a las familias celulares, he podido comprobarlo personalmente. Por tanto, invito a los lectores a que se vinculen a esa preciosa energía, escuchando los cantos, y penetrando en la belleza de esa Nueva Jerusalén hecha piedra.

Soleika Llop

http://abriendoconciencia.blogspot.com

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hermosas palabras, precioso análisis de una más hermosa mujer y un más hermoso Ser Humano. Cada uno que haga su lectura, yo me quedo con la tuya. Gracias, bravo mi/nuestro Sol.
Milena

Jorge Jiménez Garavito dijo...

Hermana SOL, que linda reflexión al respecto de la ceremonia de consagración y todo lo que simboliza.
Beijos mil,
Jorge

Anónimo dijo...

Colosal Sol:

Sagrada Familia de TODOS EN UNO que surgiendo de La Tierra del Sol y, de Todos los Universos se adueñan, aunque sus actores, los desconozcan.

Besos.

Amón - Ra.

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