Mejorando la capacidad de expresar las emociones

Este es un hermoso ejercicio de Alquimia Genética en la que la persona auto explora una Capa de su ADN relacionada con la comunicación de cara a la familia y con su capacidad de expresar lo que siente, de declarar su amor. Entre paréntesis, mis comentarios.

“Mi guía es Jesús. Primer escenario: Es un paisaje desértico, de tierra rojiza y escasa vegetación (falta amor, sensibilidad y sentimiento en ese espacio). Estoy frente a una montaña, a cierta distancia, lo que me permite ver todo su perfil. La montaña, así como toda la línea que forma el horizonte, está rodeada de un halo de luz, es como un campo eléctrico. Esta línea lumínica está llena de vida, en constante movimiento y se percibe mucha energía en ella. Sé que si cruzo esa línea voy a encontrar algo importante, pero hay cierto reparo por mi parte, por temor a pasar por ese campo eléctrico (el miedo a la luz es el más común de todos). ..

Aun así me decido a hacerlo porque lo intuyo como algo bueno. Al pasar por el campo eléctrico una fuerte energía llena todo mi ser, siento chispas en mi interior, como un cosquilleo, me resulta agradable aunque impactante. Al otro lado de la montaña hay otra realidad (o sea que esa persona tiene que elevar un poco la vibración para acceder a esa nueva realidad y empezar a comunicar más con su familia y expresar más su capacidad de amar).

Hay una población, muy luminosa, el material de las casas es como cuarzo o cristal (esa pureza está en ella, sólo hace falta que pase al otro lado de lo que percibe como una montaña, es decir como algo trabajoso, que supone un gran esfuerzo por su parte, se le hace una montaña) y los seres que allí habitan son también muy luminosos. Son mi pueblo celular. El jefe viste una especie de hábito de monje hecho de energía luminosa, puedo ver las partículas de luz en movimiento cuando fijo mi vista en su ropaje.

Pregunto si hay disidentes… ellos me dicen que sí. Los disidentes están justo en la zona anterior, antes de pasar la montaña y el campo eléctrico. Me cuentan que una vez fueron un pueblo unido y homogéneo, mas tarde quedaron divididos. Un grupo (es decir, una parte de su psique) optó por la búsqueda espiritual, con todas sus consecuencias, lo que les llevó a superar la densidad material y transformarse en seres más ligeros y a la vez con mayor energía. La otra parte del pueblo, los disidentes, tuvieron miedo al cambio (en este caso se trata de un miedo a expresar tu amor y a comunicar con la familia).

Temían a la transformación, a la que consideraban como una posible pérdida de identidad (ahí descubre un importante patrón o placa neuronal –como le llaman en el Manual de Ejercicios Pleyadianos-: el que consiste en creer que si declara lo que siente, si se aproxima emocionalmente a sus seres queridos, va a perder su identidad, se va a dejar absorber o influenciar en exceso por la conciencia familiar, puede que eso ya le haya ocurrido en el pasado reciente o lejano, otras vidas).

Vamos todos juntos al lugar donde se encuentra esta parte del pueblo. Convoco a los disidentes y no tardan en aparecer. Su aspecto es muy diferente a los del lado luminoso. Aunque tienen un aspecto digno se les ve empobrecidos y tristes. Me cuentan que en muchas ocasiones estuvieron tentados de ir al otro lado de la montaña, pero el temor les vencía, el temor de verse inmersos en la energía luminosa que contemplaban en el horizonte y a la vez temían ser rechazados por sus hermanos (hay en ella un temor a ser rechazada si expresa lo que siente, o a no ser correspondida). Los luminosos les dicen que no teman nada, que ellos les están esperando desde hace mucho para avanzar todos juntos. Se produce un momento muy emocionante.

Recitamos nueve veces el nombre de la Capa y el territorio árido se ha llenado de vida, está cubierto de hierba (esa parte de su psique se está sanando) y salpicado de gemas (que representan sus valores, su gran capacidad de amar) de gran tamaño en diversos colores y ahora es uno con la montaña y todo el territorio anexo. Juntos vamos todos a la Ciudad de Cristal (La Nueva Jerusalén, a cada vez que se finaliza un ejercicio con las Capas del ADN conviene llevar al pueblo celular a ese lugar que simboliza un estado de conciencia muy elevado) donde hay un recibimiento muy cálido y amoroso con una fiesta de bienvenida (por parte de todos los personajes del pueblo celular que han llegado antes). Me despido de los Maestros dando las gracias y vuelvo a mi habitación”.

1 comentario:

Sibila. dijo...

El ejercicio es precioso. En él se evoca un tránsito, una llamada, una tendencia o aproximación hacia la luz interior. A su vez, parece como si su alma o pueblo celular le transmitiese que el miedo es una ilusión.
Conocía el concepto de La Ciudad de Cristal del link de Solëika: la Nueva Jerusalén Celestial o Ciudad de Cristal, pero desconocía el valor reforzador de llevar al pueblo celular al final de cada ejercicio. Supongo que tendrá que ver con el desarrollo paulatino de la conciencia láser o sincrodestino a medida que se va avanzando en la TAG.
Es un ejercicio cargado de un valor simbólico de la luz apabullante.
Mis felicitaciones a la persona en cuestión (!!).

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