Crónicas Andinas Parte 6

Aún me quedan muchas historias por contar sobre mi viaje a Perú, pero la falta de tiempo me ha impedido explayarme más. He vivido numerosas sincronicidades, contaré una de las más interesantes. Antes de partir hacia tierras andinas, pensé que bien podría aprovechar para sacarme unos bultitos de grasa que tenía en los párpados, que eran discretos pero me molestaban por lo poco estéticos que resultaban. Ni siquiera formulé una petición a mis ángeles, sino que simplemente lo pensé.

A los dos días de llegar a Ica –lugar en el que pasé unos quince días- me invitó a comer, junto con mis compañeros de viaje, una amiga que conocí el año pasado pero con la que no había tenido tiempo ni ocasión de intimar. En su casa, nos presentó a su marido, el Dr. Edgar Soto, “casualmente” cirujano plástico. Ha sido realmente un privilegio conocerles a ambos y escuchar todas las historias emocionantes que nos contaron...

Resulta que ellos –marido y mujer- forman parte de un equipo de voluntarios (llamado “Misiones Médicas”) que se dedica en sus días libres, a operar (él opera y ella ayuda) a niños y adultos con malformaciones, sobre todo en el rostro, principalmente con labios leporinos. Viajan, junto con otros médicos de varias nacionalidades, a los lugares más míseros de Perú y colocan carteles anunciando su presencia para que las personas con este tipo de problemas se presenten para ser operadas de forma totalmente gratuita. Pude observar, a través de numerosas fotografías, el antes y el después y realmente impresiona de qué manera se le puede devolver a una persona la autoestima, la posibilidad de mirarse a un espejo, la sonrisa y las ganas de vivir.

Es una labor muy hermosa, es el amor crístico pero no en palabras sino en hechos palpables.Para el Dr. Soto, quitarme aquellos bultitos fue como un juego de niños, la verdad es que tiene manos de ángel, no me dejó ni rastro, aunque tuvo que poner cuatro puntos de sutura para cerrar la herida del párpado. Lo recomiendo fervientemente a cualquiera que necesite un retoque y que tenga la oportunidad de viajar a Perú.Desde Ica, viajamos en avión a Cuzco y desde allí al Valle Sagrado de los Incas, a Urubamba (entre 2 y 3000 m por encima del nivel del mar), con el objetivo de ir acondicionando nuestros cuerpos a la altura, preparándonos para el asalto final en Puno (4000 m).

En Urubamba nos alojamos en Samana Wasi (La Casa del Descanso), una hacienda/residencia creada por Antón Ponce de León, filósofo y experto en cosmovisión andina, autor de varios libros sobre el tema. Este hombre acogió en ese lugar paradisíaco a varias decenas de niños abandonados, les proporcionó una educación y sobre todo un entorno familiar, en compañía de su esposa Regia. Realizaron una labor admirable. Una parte de la hacienda acoge a huéspedes, allí es dónde nos alojamos durante cuatro maravillosos días.

Habitaciones amplias, muy luminosas y sobre todo un extraordinario silencio que invita a la meditación y al recogimiento, y un entorno único, flores, arroyos, árboles frondosos, todo ello cuidado por unas gentes amabilísimas y muy amorosas, o sea, típicamente peruanas. Porque si algo sobresale en este país, es precisamente la inmensa amabilidad, la dulzura, la generosidad y la humildad de sus habitantes. Tenemos mucho que aprender de ellos.

En Samana Wasi, tuvimos el gusto de poder departir con “Papito Antón” como lo llaman cariñosamente todos los empleados. Y de someternos con él a terapias regresivas y de sanación de chakras. Fue una experiencia muy interesante.Al cuarto día nos fuimos del paraíso en dirección a Puno, cogimos de nuevo un avión y aterrizamos en el aeropuerto de Juliaca. Un mini bus nos llevó a Puno, a una media hora del aeropuerto. Al llegar a esta ciudad se divisa, desde lo alto, el majestuoso Titicaca, que más que un lago, es un inmenso mar interior que une Perú y Bolivia. Como habíamos tomado precauciones –ingerir mucho hierro, mates de coca (infusiones), pastillas para el soroche (mal de altura), evitar las comidas pesadas, las salsas, los fritos, los bollos- el soroche no nos atacó con virulencia.

Sin embargo costaba respirar, la nariz se llenaba de costras, se tapaba constantemente, la boca se secaba, no es fácil soportar estas alturas. Desde Puno hicimos una excursión de dos horas en barco que nos llevó a la isla de Amantani, la cual, según algunas personas, está considerada como la Isla de la Luna, es decir un lugar en el que el divino femenino está muy potenciado. Sin embargo, otras opinan que la Isla de la Luna y la del Sol están en la parte boliviana del Lago Titicaca.En Amantani, nos alojamos una noche en una casita de adobe que carecía de agua y de luz, como dijo Rosa, un hotel de mil estrellas, porque las veíamos todas, no era un hotel, sino que los lugareños nos alquilaron su casa por cuatro euros la noche, con cena y desayuno incluidos.

Cenamos con velas y dormimos todos en la misma habitación, toda una aventura. Era un lugar ideal para realizar una meditación, sin embargo no me sentí muy bien, me costaba respirar por la altura así que me abstuve de meditar, a pesar de las protestas de algunas personas del grupo. La meditación que tenía prevista realizar allí, la di en la Laguna de Huacachina en cuanto regresamos a Ica. Es la siguiente:

Invocamos al divino femenino, a la Pachamama, a María, a Kwan Yin, a Lady Nada, a Shakti, a la Shekinah, a María de Magdala y a la Dama del Lago (de Avalon). Sentimos la bendición de la divina feminidad en nuestro ser.

Sentimos las energías femeninas del amor incondicional. Invocamos asimismo a los seres de luz que moran en el Gran Sol Central (núcleo de nuestro ser).Imaginamos un tubo de luz que relaciona el Gran Sol Central, la Tierra y el Sol, visualizamos cómo la energía va circulando de arriba abajo y de abajo arriba, varias veces. Imaginamos que esa energía se compacta y se transforma en una gran bola de luz.

Imaginamos que nos sumergimos en las profundidades del Lago Titicaca y entregamos la bola de luz a los seres que moran en el palacio de la ciudad subterránea, como una ofrenda.

Ellos la depositan encima de una gran esmeralda de luz, para energetizarla.Les pedimos a esos seres que nos pongan en contacto con la divina Shekinah (fuerza femenina). En cuanto conectemos con ella, la abrazamos y le preguntamos qué le falta para sentirse completa en nosotros, qué le gustaría que le diéramos. Apuntamos la respuesta.

Pedimos visualizar o recibir telepáticamente la información del momento de nuestras numerosas vidas en que mejor hemos desarrollado nuestro divino femenino. En cuanto conectemos con este personaje, hacemos una transfusión energética, imaginando que nos traspasa toda la información de su ADN sutil a través de un puente de Arco Iris que sale de su cabeza y que penetra en la nuestra. Sentimos cómo su dulce energía penetra en el núcleo de cada una de nuestras células.

Pedimos a los seres que moran en el palacio subterráneo que nos lleven a visitar un lugar que sea importante que conozcamos, allí cada uno de nosotros vivirá su experiencia particular.

Imaginamos que la gran esmeralda situada en el fondo del lago Titicaca empieza a emitir destellos de luz que se alargan y llegan hasta la esmeralda que hemos enterrado (el año pasado) en la Plaza de Armas de Ica (su centro neurálgico).

Imaginamos que esos hilos de luz conectan con la base intraterrena situada en las profundidades de la Laguna de Huacachina. Llevamos un hilo de luz a la Puerta de Aramu Muru, luego a Sillustani y a la selva peruana. Llevamos el hilo de luz a Machu Picchu, al Coricancha de Cusco, a Urubamba y Samana Wasi.Creamos con todas esas conexiones una figura geométrica de luz, la de un doble tetraedro e imaginamos que dentro de esta figura, colocamos a todos los peruanos con la intención de que tomen conciencia de todas las riquezas que posee su tierra, no sólo la física, sino también la psíquica.

Llevamos ahora la conexión a los Himalayas, al Monte Kailash, luego a Avalon, al Monte Shasta (EE.UU), al Mont St. Michel, a Montserrat, al Monte Aralar (Pamplona) y a la Pirámide de los Refulgentes en Sevilla. Conectamos así importantes puntos energéticos del planeta.Damos las gracias a los seres de luz que nos han asistido y cerramos nuestros chakras.


Soleika Llop
http://abriendoconciencia.blogspot.com

1 comentario:

Jorge Miguel dijo...

Querida Soleika,

Gracias por compartir tus experiencias de viaje por nuestro país.

Gracias por tus lindas palabras y por todo el trabajo y servicio que nos vienes brindado, son muy inspiradores además de instructivos.

¡Que la luz de la sabiduraía, el amor, la pasión y la salud acompañen siempre tu camino!

Con amor,

Jorge Miguel

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