Amor a borbotones

Este un ejercicio realizado, desde su casa, por una persona que está trabajando con las 12 Capas de su ADN. La Capa que está trabajando es la que está relacionada con la familia, la capacidad de amar, de perdonar y empatizar con la gente. Llama la atención su capacidad imaginativa para buscar soluciones creativas, como por ejemplo la de abrir sistemas de regadíos que alcancen todas las demás Capas de su ADN, lo cual equivale a abrir vías a través de las cuales el amor pueda circular en toda su psique...

Entre paréntesis, mis comentarios

Amor a borbotones

Escenario 1:

“Una piscina con un tobogán muy grande por donde se estaba tirando gente. Yo estaba muy contento y bailaba con los otros (que eran parte de mi pueblo) en la piscina. Antes he visto a dos chicos jóvenes japoneses cogidos de la mano, que iban vestidos y sólo miraban. Un poco más tarde les he preguntado que hacían pero primero he subido arriba desde donde se lanzaban por el tobogán. La gente estaba haciendo cola y se lanzaban de uno en uno. También he bajado abajo porque quería saber de dónde venía toda esa agua. He bajado al sótano.

He visto unas piscinas inmensas, como esas naves en Constantinopla debajo de la ciudad, con columnas y decoradas. Era agua muy clara y eran reservas enormes (son grandes reservas de amor que hay en esta persona y que vienen de un pasado lejano). Me han dicho que no había problema, que eran reservas enormes y que cuanto más utilizara más se llenaría (claro, cuanto más amor reparta, primero hacia mismo y luego hacia los demás, más tendrá para repartir).

He visto enormes chorros de agua en grupos de tres, por donde entraba el agua. Al ver tanta agua he hecho construir más toboganes enormes formando un círculo con el que ya había, como si fuese un coliseo, con una gran piscina en medio. Entonces les he pedido a los muchachos japoneses que lo probaran. Se han tirado juntos. He indagado más y me han dicho que había más como ellos fuera de parque. Los he llamado a todos.

Eran todos parejas jóvenes de muchachos japoneses, chico y chica. Todos iban unidos de la mano, como la primera pareja. No se soltaban y les he preguntado por qué no se divertían. Miedo, me han dicho, miedo y vergüenza. Miedo a no dar la talla pasándoselo bien ó a chillar demasiado, a llamar demasiado la atención. (Esos temores se alojan en la psique de esta persona, conviene que los identifique y se pregunte en qué momento lo ha manifestado y con quien).

Yo les he dicho que se acabó, que pueden hacer lo que quieran. Que se quiten el miedo y que prueben a tirarse separados por el tobogán. Así han empezado a hacerlo y han empezado a mezclarse entre ellos. Todo esto estaba siendo bastante gozoso. Entonces he visto a una chica joven negra que leía y que vestía una chaqueta cuando todos estaban en bañador.

Le he preparado un sitio en un banco para que pudiera leer tranquila, para que no la molestaran. Me he sentado a su lado y le he pedido que me enseñe la cara, que me mire, me ha enseñado una cara de bestia, como si estuviese jugando a brujas conmigo. Lo ha hecho un par de veces y le he pedido que me aclare quién es. Me ha dicho que era la insatisfecha. La que le molesta que los demás se lo pasen bien y dice que no puede leer porque le molestan.

Nunca está satisfecha porque lo que busca es otra cosa y por eso va así vestida, para hacerme sentir culpable. (Una tendencia de esta persona a mostrarse insatisfecha en asuntos relacionados con la familia, con la capacidad de amar etc..) La he despedido en la nave con mucho cariño.

Luego he bajado a investigar en las piscinas de donde sacaban el agua. Me he encontrado a un tipo muy majo, un ingeniero ( una parte sabia de su ser) que las ha mantenido en buen estado mientras no las estaba utilizando bien. Hemos bajado muy profundo y me ha ido enseñando las marcas de nivel adonde había llegado el agua hace años, un nivel muy bajo. Toda esa agua, que veía que entre otras cosas era energía que ahora podía utilizar, me ha dicho que venía de los grandes lagos y que es inagotable (o sea que hay en esta persona un manantial de amor inagotable).

He decidido abrir pozos , fuentes, sistemas de regadíos, etc. (esta es una excelente idea autosanadora). Por todos los paisajes (psíquicos) donde he estado, todos mis territorios, incluidos los de otras capas de mi ADN. Convertir paisajes desérticos (O sea convertir zonas áridas y carentes de amor de su psique en zonas fértiles) en arbolados. Todo esto era muy satisfactorio. Me notaba muy claramente ese canal de luz entre el pecho y la nuca (ha unido el chakra 4 con el 5, esto le dará capacidad para expresar su amor). Ahí en las profundidades de las piscinas, es como si me acordara de haber estado por allí en momentos difíciles sin ser consciente. He decidido construir muchos más embalses de esos, muchas más reservas. Y así lo he hecho. Por último, he visto una nota de papel que me había dejado yo mismo en un hueco en la pared hace mucho tiempo. Ponía te quiero XX (mi propio nombre). Esto me resulta maravilloso.”

He ahí otro ejercicio muy hermoso:

Sanando al niño interior

Escenario 1:

“Me vi en la casa de mis padres, donde me crié. Me vi siendo niño. He preguntado por mi pueblo celular y estaban todos en la escalera. Yo no quería abrir a nadie desconocido pues estaba solo. He mirado por la ventana y he visto que eran cientos de niños como yo, vestidos de igual manera entre ellos; una camiseta naranja y rojo y pantalón corto blanco. Han entrado dentro de casa y la han llenado. Había menos niñas y eran niñas amigas mías del barrio. Todos esos niños ocupaban la escalera de la casa y aún más, se extendían por el barrio. Había miles.

Estaban ahí conmigo. Habían vuelto después de tanto tiempo (Vuelve su pureza, su inocencia, su espontaneidad, sus ganas de reír etc… en relación con la Capa que estaba trabajando). Me estaban esperando. Muchos años esperando, desde que tenía cinco. He buscado el recuerdo exacto de ese niño. Me han dicho que tenía que buscar el momento en que lo eché. (Esto es un autoanálisis fantástico) También por la casa veía otros seres. Seres incorpóreos. Corriendo por todos los lados. Me he acercado a la ventana y he visto el momento en el que le tiré una piedra a una niña en la campa debajo de mi casa. Como guardé silencio de aquello. Como me odié por eso. Sintiéndome un traidor. De repente he sentido el rencor que había sentido hacia esos niños. Entonces me he perdonado. Sabía que había algo más, algo que no quería reconocer.

Me he acercado a la cuna de mis hermanas. Me he acercado y he visto como les hacía daño porque me obligaban a ocuparme de ellas, me daban mucho trabajo, y además me robaban a mi madre. He visto como les pegaba y entonces he visto que por eso despedí a ese niño. Tenía 5 años y era la primera vez que supe que era malo o que me sentí malo, muy malo. Tenía la clara idea de que haber aceptado de nuevo a ese niño que eché, era muy importante para mi (Y tanto que lo es).

He llorado mucho y en la visión han aparecido mis hermanas de mayores diciéndome que me perdonaban. Que era yo quién me tenía que perdonar a mí mismo. Que lo dijera en voz alta para que viera como me costaba. Me ha costado mucho pero por fin lo he hecho y ha sido maravilloso. Me he dicho: “Me perdono”, poniéndome las manos en el pecho durante mucho tiempo. (Hermosa autosanación)

Entonces he pronunciado 9 veces el nombre de la Capa…, junto con el decreto de reprogramación.

Escenario 2:

Yo me he hecho mayor (Aquella parte de su psique que había apartado al niño interior ha madurado), sentado en la cocina de esa casa y todos esos niños junto con el barrio entero se han quedado alojados en mi interior, en mi pecho. He bajado a la calle y he recorrido el barrio. Al bajar las escaleras he bajado como cuando crío: los tres pisos, saltando y deslizándome por la barandilla. Y al llegar abajo he visto que había bajado las escaleras normalmente mientras ese niño lo hacía saltando como un crío.

Esto me ha gustado mucho. Por el barrio he visto a todos. Luego ha aparecido una mujer (un guía) que me dijo que me perdonaba y que debía sacar todo lo que llevo dentro. Toda mi belleza y toda mi sabiduría. Que debía sanar y sanar a los demás. Que debía perdonarme a mí mismo, curarme, poner mis manos en mi pecho y notar la luz. He estado mucho rato porque ha sido muy sanador. Mi cuerpo lo ha notado mucho. Alejar la tensión y encontrar la flexibilidad.”

Soleika Llop
http://abriendoconciencia.blogspot.com

No hay comentarios:

Entradas populares